
Los estudiantes americanos han experimentado un notable estancamiento en sus habilidades matemáticas durante las últimas décadas, situándose sus puntuaciones en las pruebas estandarizadas entre el 25% más bajo a nivel global en comparación con estudiantes de otros países desarrollados. La pandemia de COVID-19 ha agravado esta situación, aumentando la necesidad de intervenciones efectivas que puedan revertir esta tendencia negativa.
Investigaciones previas han evidenciado que intervenciones basadas en la ciencia del comportamiento, dirigidas a mejorar la motivación de los estudiantes, han tenido un impacto positivo en el aumento de las puntuaciones de matemáticas. Un nuevo estudio colaborativo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y liderado por investigadores de la Iniciativa de Cambio de Comportamiento para el Bien (BCFG) de la Universidad de Pensilvania, sugiere que una aproximación similar, centrada en los docentes, podría tener resultados comparables.
Intervenciones comportamentales en la educación
Este estudio, uno de los más amplios de su tipo, involucró a más de 140,000 docentes y casi 3 millones de estudiantes de educación primaria. Los investigadores compararon el impacto de 15 intervenciones distintas contra un mensaje de recordatorio estándar. Según Angela Duckworth, profesora en la Universidad de Pensilvania y coautora del estudio, “nuestros resultados mostraron que simples nudges, o empujones, de bajo costo pueden ayudar a los docentes a apoyar el progreso de los estudiantes en matemáticas”. Estos nudges demostraron ser efectivos en diversos contextos escolares y sus efectos persistieron ocho semanas después de que los docentes dejaron de recibir dichos mensajes.
La clave de este megastudio fue la colaboración con Zearn Math, una plataforma educativa sin fines de lucro. Dena Gromet, coautora del estudio y directora ejecutiva de BCFG, destacó que “los estudios a gran escala sobre intervenciones dirigidas a docentes han sido escasos debido a los altos costos y los desafíos logísticos”. Gracias a esta asociación, se logró superar dichas dificultades.
Los mensajes enviados a los profesores estaban basados en principios de la ciencia del comportamiento. Por ejemplo, una de las intervenciones instaba a los docentes a elaborar un plan específico sobre cómo utilizar Zearn Math esa semana, un enfoque respaldado por investigaciones que demuestran que las personas son más propensas a cumplir con sus compromisos cuando hacen planes detallados. Otro enfoque apelaba a la empatía de los docentes hacia sus estudiantes, lo que ha demostrado ser un factor positivo para el éxito académico de los alumnos.
Los resultados del estudio indican que los mensajes comportamentales mejoraron el progreso matemático de los estudiantes en un 1.89% durante el periodo de intervención de cuatro semanas. La intervención más efectiva, que fomentó a los docentes a iniciar sesión semanalmente en Zearn Math para recibir reportes personalizados sobre el progreso de sus estudiantes, incrementó el avance en matemáticas en aproximadamente un 5.06%. Duckworth subraya que “los nudges personalizados, aquellos que hacían referencia a datos sobre el progreso de los propios estudiantes del docente, resultaron ser más eficaces que los no personalizados”.
A pesar de estos avances, los investigadores advierten que los efectos observados son relativamente pequeños. Katy Milkman, coautora del estudio, señala que “estos resultados sugieren la necesidad de un apoyo más intensivo que los ligeros nudges que probamos”. Este hecho resalta la dificultad inherente a cambiar el comportamiento humano.
Las conclusiones del estudio abren la puerta a futuras investigaciones que exploren los beneficios de las intervenciones informadas por el comportamiento. Duckworth sugiere que es crucial profundizar en lo que hace que estas intervenciones sean efectivas y cómo pueden optimizarse a lo largo del tiempo para impactar de manera más significativa en el rendimiento académico. “Cuanto mejor comprendamos por qué algo funciona, más poderosamente podemos utilizarlo para generar cambios positivos”, concluye Duckworth.