
El Día de los Inocentes, conocido en muchos países como el Día de los Tontos, se celebra el 28 de diciembre en España, aunque en otros lugares del mundo este tipo de festividades tienen lugar el 1 de abril. La jornada se caracteriza por bromas y engaños entre amigos, familiares y compañeros de trabajo, con el objetivo de hacer reír y, en ocasiones, jugarles una mala pasada a los más crédulos.
Las raíces de esta tradición varían según el país. En el caso de España y América Latina, el Día de los Inocentes tiene un trasfondo religioso, ya que coincide con la conmemoración de la matanza de los inocentes, un episodio narrado en el Nuevo Testamento. Este contexto otorga un matiz particular a la celebración, donde las bromas se realizan en un ambiente en el que, a diferencia de otros países, no se considera que la risa y la burla sean maliciosas. Aquí, el humor es parte de la cultura, y el día se vive como un momento de alegría y camaradería.
En contraste, el 1 de abril, conocido como April Fools’ Day en países anglosajones y en muchas partes de Europa, tiene orígenes más difusos. Una de las teorías más aceptadas sugiere que se remonta a la Francia medieval, cuando el calendario juliano se reformó y el 1 de enero se convirtió en el inicio del año. Aquellos que continuaban celebrando el año nuevo en abril eran considerados tontos, lo que llevó a la costumbre de hacerles bromas. Esta fecha ha evolucionado con el tiempo y ha sido adoptada por diversas culturas, cada una con sus propias tradiciones y estilos de broma.
En Francia, por ejemplo, es común pegar un pez de papel en la espalda de alguien y gritar «Poisson d’Avril» (Pez de abril) al ser descubierto. En Italia, la broma se conoce como «Pesce d’Aprile», que sigue una tradición similar. Los británicos, en cambio, tienen una regla peculiar: las bromas solo son aceptables hasta el mediodía; después de esa hora, quien continúe con las bromas se convierte en el “tonto de abril”. En Escocia, la celebración se extiende durante dos días, donde el primero está dedicado a las bromas y el segundo, denominado Tailie Day, implica colocar colas ficticias en las espaldas de los incautos.
Los irlandeses tienen una particularidad que involucra enviar a alguien en un «mandado de tonto», donde la víctima es enviada a entregar una carta que, al ser abierta, solo contiene instrucciones para enviar al mensajero a otra persona, creando un ciclo interminable de engaños. En los Países Bajos, los ciudadanos lanzan arenques a sus vecinos y gritan «haringgek» (tonto del arenque), mientras que en Alemania se realizan “Aprilscherze”, que son historias absurdas y ficticias destinadas a engañar a otros. En Grecia, se dice que engañar a alguien en este día trae buena suerte para el resto del año.
A pesar de las diferencias culturales, el espíritu del Día de los Inocentes y del April Fools’ Day es esencialmente el mismo: la celebración de la risa a través de las bromas. Sin embargo, es importante recordar que en un contexto de creciente desconfianza hacia la información, especialmente en el ámbito digital, las bromas pueden tener repercusiones. La creatividad de los medios de comunicación en este sentido se ha manifestado en elaboradas falsedades que, aunque generalmente inofensivas, pueden confundir al público. Por ejemplo, la BBC ha realizado varias bromas famosas, como la de 1957 sobre la cosecha de espaguetis en Suiza, que dejó a muchos espectadores atónitos.
Este juego de engaños, aunque divertido, subraya la importancia de discernir la información que consumimos, especialmente en un día donde la sátira y la broma están a la orden del día. En un contexto global donde el concepto de «noticias falsas» se ha vuelto tan relevante, el reto es disfrutar de la tradición sin perder de vista la línea entre el humor y la desinformación.