
Un grupo de científicos de la Universidad James Cook ha realizado un importante hallazgo que podría revolucionar el tratamiento de las infecciones por lombrices parasitarias, que afectan a más de dos mil millones de personas en todo el mundo, lo que equivale a aproximadamente el 24% de la población global. Este estudio, liderado por la candidata a doctora Danica Lennox-Bulow, ha sido publicado en la revista Toxins.
Las infecciones por helmintos, que son lombrices gastrointestinales, representan un grave problema de salud pública, ya que provocan una serie de complicaciones que van desde trastornos intestinales hasta daño orgánico, problemas cutáneos, malnutrición e incluso un desarrollo físico y cognitivo deteriorado. La situación se agrava aún más con el creciente problema de la resistencia a los medicamentos existentes, que se han vuelto cada vez menos efectivos para combatir estas infecciones.
El potencial de las toxinas del pez piedra
Los investigadores se adentraron en el estudio de las toxinas del pez piedra debido a un fenómeno curioso: a pesar de vivir en el fondo marino y carecer de escamas, estos peces no presentan una alta carga de parásitos. Una de las teorías sugiere que las ichthyocrinotoxinas, toxinas que secretan en su piel, podrían ofrecerles una protección natural contra estos organismos.
En sus experimentos, los científicos analizaron las toxinas dérmicas de dos especies de pez piedra: el pez piedra estuarino y el pez piedra de arrecife, probando su eficacia contra la fase larval del anquilostoma rodentario, un parásito conocido por afectar a roedores. Los resultados mostraron que las toxinas de ambas especies eran efectivas, pero las del pez piedra estuarino presentaron características más prometedoras para aplicaciones terapéuticas. En particular, se destacó su pequeño tamaño y su limitada toxicidad para las células de mamíferos en pruebas in vitro.
La investigadora Lennox-Bulow destacó que, aunque se han encontrado compuestos que muestran un potencial interesante para el desarrollo de nuevos tratamientos, aún queda mucho trabajo por delante. Es necesario identificar con precisión cuáles son los componentes activos de estas toxinas y probar su eficacia contra una mayor variedad de especies y grupos de parásitos. Sin embargo, el descubrimiento representa un avance significativo en la búsqueda de alternativas a los tratamientos actuales, que han mostrado ser cada vez más ineficaces.
Más información:
Danica Lennox-Bulow et al, The Anthelmintic Activity of Stonefish (Synanceia spp.) Ichthyocrinotoxins and Their Potential as Novel Therapeutics, Toxins (2025). DOI: 10.3390/toxins17020066