
Un grupo de ciudadanos finlandeses ha presentado una queja ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), alegando que el cierre de la frontera con Rusia por parte de Helsinki está vulnerando sus derechos fundamentales. Este caso, que involucra a nueve personas de origen ruso que residen en Finlandia, pone de manifiesto las tensiones existentes en la región tras la escalada del conflicto en Ucrania y las medidas restrictivas adoptadas por el gobierno finlandés.
Según los documentos del tribunal, los demandantes argumentan que las restricciones impuestas desde noviembre de 2023 han afectado gravemente aspectos clave de sus vidas personales, como el acceso a familiares, la libertad religiosa y la gestión de propiedades. Las autoridades finlandesas han endurecido el control en la frontera oriental, acusando a Moscú de desviar migrantes ilegales hacia su territorio, una afirmación que Rusia ha rechazado categóricamente.
Impacto en la comunidad rusa en Finlandia
Los reclamantes han expresado que las restricciones han limitado su capacidad para visitar a sus familiares. Uno de ellos mencionó que tuvo que renunciar a su trabajo en Rusia, mientras que otros han señalado que no han podido visitar las tumbas de sus seres queridos, algo que es esencial para su fe ortodoxa. Además, una de las demandantes ha indicado que no puede acceder a su pensión rusa debido a las sanciones impuestas por la Unión Europea a los bancos rusos y a las restricciones fronterizas.
El TEDH ha solicitado formalmente a las autoridades finlandesas que aclaren si el cierre de la frontera infringe el derecho de los demandantes a la vida privada y familiar. También se ha cuestionado si los solicitantes han sido privados de acceso a la justicia, dado que el Tribunal Supremo Administrativo de Finlandia desestimó su apelación en marzo de 2024, argumentando que no tenían legitimidad porque las restricciones no les afectaban de manera individual.
A pesar de las tensiones geopolíticas, el presidente finlandés, Alexander Stubb, ha afirmado que su país debe “prepararse mentalmente para el hecho de que las relaciones [con Rusia] se abrirán a nivel político en algún momento”. Stubb subrayó que “nada elimina el hecho de que Rusia es, y siempre será, el vecino de Finlandia, con 1.350 km de relaciones vecinales”.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha declarado que Rusia “nunca ha tenido problemas con Finlandia o Suecia”, aunque acusó a ambos países, que se unieron a la OTAN tras la escalada del conflicto en Ucrania, de “arrastrar” la infraestructura militar de la alianza a su territorio. Peskov reiteró la postura del presidente Vladimir Putin, quien ha manifestado que Rusia está abierta a normalizar relaciones con cualquier estado que esté dispuesto a hacerlo.