
Un estudio reciente, liderado por la Universidad Charles Darwin (CDU) en colaboración con los Rangers del Norte de Tanami y los Propietarios Tradicionales de la comunidad de Lajamanu, pone de manifiesto cómo la integración de los sistemas de conocimiento indígena puede fortalecer los esfuerzos de conservación para proteger al bilby mayor, una especie emblemática de Australia en peligro de extinción.
Este estudio ha empleado dos métodos diferentes para recopilar muestras de excremento de bilby para análisis genético: encuestas científicas estandarizadas y técnicas de rastreo basadas en el conocimiento indígena. Esta combinación ha permitido obtener nuevos datos sobre la población de bilbies, que en tiempos pasados ocupaban gran parte del territorio árido y semiárido australiano, pero que han desaparecido de aproximadamente tres cuartas partes de su área histórica. Actualmente, solo se pueden encontrar en partes del Territorio del Norte, Australia Occidental y Queensland.
Un enfoque colaborativo para la conservación
La realización de estudios en hábitats remotos es esencial para los esfuerzos de conservación, aunque puede resultar costosa y desafiante. Hayley Geyle, autora principal del estudio y miembro del Instituto de Investigación para el Medio Ambiente y los Medios de Vida de la CDU, sostiene que la colaboración con grupos indígenas puede ayudar a superar estos obstáculos, garantizando al mismo tiempo que la investigación sea inclusiva y colaborativa.
Geyle subraya que la conservación no se limita a contar animales; implica establecer relaciones entre personas, especies y paisajes. «Los pueblos indígenas tienen conexiones profundas y duraderas con los bilbies y sus hábitats, y sus sistemas de conocimiento ofrecen perspectivas críticas para la conservación», afirma. La integración de este conocimiento no solo mejora el monitoreo de especies, sino que también apoya las comunidades y prioriza sus necesidades culturales.
Helen Wilson, Ranger principal de los North Tanami Rangers, destaca la importancia del papel de los ancianos en la enseñanza de las nuevas generaciones sobre el rastreo de estos animales escurridizos. «Salimos al país con los ancianos, buscamos signos de bilby como túneles, excrementos y huellas. Los bilbies mantienen el país sano al mover la tierra, por lo que es vital mantenerlos vivos y en su territorio», explica Wilson. Además, menciona que los bilbies son culturalmente significativos, ya que desempeñan un papel en canciones y sus colas se utilizan en tocados.
Los resultados del estudio muestran que combinar ambos métodos permite estimar la abundancia de bilbies de manera más precisa que utilizando cualquiera de las técnicas de forma aislada. Geyle concluye que un enfoque integrado no solo es más inclusivo, sino también más efectivo. «La combinación de ambos modos de conocimiento conduce a estrategias de conservación más efectivas y asegura que los pueblos indígenas permanezcan en el centro de la toma de decisiones sobre sus tierras y las especies que las habitan», agrega.
Aunque el enfoque de monitoreo del estudio es más adecuado para especies que dejan rastros identificables y para paisajes con sustratos blandos y arenosos, Geyle sostiene que los principios de colaboración deberían aplicarse al estudiar cualquier especie. «Una colaboración genuina que valore el conocimiento indígena puede mejorar los resultados de conservación en una variedad de paisajes y para muchas especies amenazadas», concluye.