
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una serie de nuevos aranceles que oscilan entre el 10% y el 49% sobre prácticamente todos los países con los que mantiene relaciones comerciales. Esta medida, enmarcada dentro de su plan denominado «Día de la Liberación», ha generado preocupación por el riesgo de una guerra comercial a nivel global.
Trump declaró que los aranceles se implementarán bajo el principio de reciprocidad, con el objetivo de impulsar la manufactura estadounidense y, según sus palabras, «hacer a América rica de nuevo». Sin embargo, la reacción de muchos países ha sido de descontento, prometiendo represalias ante esta decisión.
Impacto en los principales socios comerciales
Entre los países más afectados se encuentra China, al que se le ha impuesto un nuevo arancel del 34% sobre sus productos, sumándose a un gravamen existente del 20%, lo que eleva el total a un 54%. El Ministerio de Comercio chino ha expresado su firme oposición a esta medida, advirtiendo que no hay ganadores en las guerras comerciales y que el proteccionismo no tiene salida. China ha instado a Estados Unidos a levantar los aranceles unilaterales y a resolver las diferencias a través del diálogo.
Canadá, por su parte, ha logrado evitar el arancel base del 10% gracias a su pertenencia al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). A pesar de esto, el país ya enfrenta un arancel del 25% sobre sus productos y un 10% en productos energéticos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha afirmado que lucharán contra estos aranceles con contramedidas para proteger a sus trabajadores.
México también ha esquivado el nuevo arancel global, aunque ya se enfrenta a un gravamen del 25% por parte de Trump. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha declarado que no tienen planes de imponer aranceles en represalia, sino que anunciarán un programa integral para fortalecer su economía.
Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha calificado los nuevos aranceles como un «golpe mayor a la economía global». Aseguró que la imposición de un arancel del 20% sobre los productos europeos generará una espiral de incertidumbre con consecuencias «nefastas» para millones de personas. Von der Leyen ha advertido que el bloque está preparado para responder a estas medidas.
En el Reino Unido, el impacto ha sido menos severo, con un arancel del 10% sobre sus exportaciones. El primer ministro, Keir Starmer, ha subrayado que «nadie gana en una guerra comercial» y ha prometido luchar por el mejor acuerdo posible para su país.
Japón ha expresado «serias preocupaciones» sobre la coherencia de los aranceles de Trump con los acuerdos de la OMC y el tratado comercial entre Japón y Estados Unidos. El ministro de Comercio japonés ha calificado las medidas de «extremadamente lamentables» y ha indicado que están considerando todas las opciones disponibles.
En el caso de Israel, la imposición de un arancel del 17% ha causado sorpresa, dado que el país había eliminado previamente todos los aranceles sobre las importaciones estadounidenses para evitar nuevos gravámenes. Las autoridades israelíes están trabajando para entender la motivación detrás de esta decisión.
Finalmente, Ucrania ha calificado el nuevo arancel del 10% como «cinismo económico», aunque ha señalado que el impacto será limitado debido a su bajo volumen de exportaciones a Estados Unidos.