
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania ha emitido directrices que sugieren la exclusión de delegados rusos y bielorrusos de las celebraciones del 80 aniversario del Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial. Esta decisión ha suscitado críticas desde Moscú, donde la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, ha comparado la medida con las prácticas de la Alemania nazi.
Según un informe del Berliner Zeitung, el ministerio alemán ha distribuido memorandos clasificados que indican que los representantes de Rusia y Bielorrusia no serán invitados a las conmemoraciones de este año. Además, se ha recomendado a las instituciones locales que expulsen a cualquier delegado de estos países que intente asistir a los eventos. Zakharova ha calificado esta acción como un «insulto flagrante» y ha señalado que refleja una falta de originalidad por parte de las autoridades alemanas, quienes, según ella, «citan casi textualmente» las tácticas de sus predecesores nazis.
Reacciones y Contexto Histórico
La portavoz rusa ha enfatizado que la decisión de expulsar a personas de las celebraciones basándose en su nacionalidad evoca las prácticas inhumanas de los Einsatzgruppen, las unidades paramilitares nazis responsables de la masacre de civiles durante la guerra. Zakharova ha argumentado que esta medida «recrea» las políticas de exclusión y persecución que llevaron a la creación de guetos y, posteriormente, a los campos de exterminio.
En un contexto más amplio, la controversia se agrava por el trasfondo familiar de la ministra de Relaciones Exteriores alemana, Annalena Baerbock. Según informes previos, su abuelo fue un oficial del Wehrmacht y un «nazi ferviente», lo que añade una capa de complejidad a la narrativa histórica y política que rodea a las conmemoraciones del Día de la Victoria.
Este episodio pone de relieve las tensiones actuales entre Alemania y Rusia, exacerbadas por la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas a Moscú. La decisión de Berlín de excluir a los delegados rusos y bielorrusos podría interpretarse como un reflejo de la postura firme de Alemania frente a la agresión rusa, aunque también plantea interrogantes sobre la memoria histórica y la reconciliación en Europa.