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Microinfidelidades: ¿Dónde está el límite en las relaciones digitales?

In Sin categoría
abril 05, 2025

En la era de las redes sociales y el teletrabajo, las dinámicas de las relaciones personales han experimentado transformaciones significativas. Un término que ha cobrado relevancia en este contexto es el de «microinfidelidad». Este concepto, popularizado por la psicóloga australiana Melanie Schilling, se refiere a comportamientos que, sin llegar a una relación física o emocional, pueden considerarse traicioneros si no se discuten abiertamente con la pareja.

Interacciones cotidianas como dar «me gusta» a las fotos de un compañero de trabajo, enviar mensajes directos o simplemente aumentar la actividad en plataformas de comunicación laboral pueden ser vistas como microinfidelidades. A medida que el trabajo remoto se ha vuelto más común, los terapeutas advierten que este tipo de comportamientos se han vuelto más frecuentes, ya que la proximidad digital facilita la creación de lazos emocionales que pueden restar atención a la relación principal.

La naturaleza de la microinfidelidad

La microinfidelidad puede manifestarse de diversas formas. Desde conversaciones furtivas en redes sociales hasta compartir detalles íntimos sobre la relación propia con otros, estas acciones a menudo se llevan a cabo en la penumbra de la intimidad digital. Según Abby Medcalf, psicóloga de Berkeley, el aumento de la comunicación a través de mensajes de texto y redes sociales ha llevado a muchos a cruzar líneas que antes podrían haber considerado inquebrantables.

A pesar de que algunas parejas no le dan importancia a este tipo de interacciones, otros pueden sentir que estas acciones representan una erosión de la confianza. Medcalf destaca que las relaciones no tienen un único estándar de lo que es correcto o incorrecto; el problema surge cuando una acción resta energía o atención a la relación principal. Si un comportamiento provoca celos o desconfianza, puede considerarse como una forma de traición, incluso si no se ha discutido explícitamente como tal.

Los expertos sugieren que, para manejar estas situaciones, es esencial establecer límites claros en la relación. La comunicación abierta sobre lo que cada uno considera aceptable puede prevenir malentendidos y resentimientos. Es recomendable que las parejas discutan sus expectativas y definan lo que significa ser «exclusivos» en la era digital, lo que puede incluir desde el uso de aplicaciones de citas hasta la interacción en redes sociales.

Con el aumento de la actividad en línea, es fundamental prestar atención a cambios en el comportamiento de la pareja. Si uno de los dos parece más reservado con su teléfono o más activo en redes sociales, podría ser un indicativo de que algo no va bien. La clave está en abordar estas preocupaciones desde la curiosidad y el amor, en lugar de la acusación. Este tipo de diálogo constructivo puede fortalecer la relación y permitir a ambos explorar las razones detrás de sus acciones.

En última instancia, la microinfidelidad puede representar una oportunidad para el crecimiento y la reevaluación de la relación. En lugar de ser un punto de ruptura, puede ser el inicio de una conversación necesaria sobre las necesidades y deseos de cada uno en la relación, permitiendo así que ambas partes se acerquen y fortalezcan su vínculo.

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Diario obrero y republicano fundado el 14 de Abril de 2006.