
Según un reciente estudio, hasta un tercio de todos los nuevos casos de asma infantil cada año pueden atribuirse a los contaminantes atmosféricos emitidos por los automóviles de gasolina. Este hallazgo resalta la urgencia de encontrar soluciones efectivas para abordar la crisis de salud pública que representa el asma en la infancia, especialmente en un contexto donde la venta de vehículos eléctricos está en auge.
Los investigadores que han llevado a cabo este estudio se centraron en determinar el impacto de las ventas de vehículos eléctricos en la salud pública. Tomando como referencia el asma infantil, una enfermedad que afecta a aproximadamente 5 millones de niños en Estados Unidos, el equipo analizó datos de vehículos y casos de asma entre 2013 y 2019 en todos los estados de EE.UU. y el Distrito de Columbia.
Impacto de los vehículos eléctricos en la salud pública
Los resultados indican que por cada 1.000 vehículos de gasolina nuevos vendidos, se registraba un nuevo caso de asma infantil. Sin embargo, el estudio sugiere que la sustitución de aproximadamente el 21% de estas ventas por vehículos eléctricos podría ser suficiente para detener el aumento de los casos de asma relacionados con la contaminación del tráfico. Este porcentaje puede variar significativamente según el estado, ya que en algunas regiones, la proporción necesaria podría ser de solo el 7%, mientras que en otras podría ascender al 42%.
Los estados con mayor densidad poblacional y una mayor proporción de vehículos de gasolina antiguos en las carreteras podrían experimentar las mayores mejoras en salud pública al adoptar vehículos eléctricos. Hasta 2021, diez estados americanos habían implementado normativas para promover la venta de estos vehículos, destacando la importancia de políticas que aceleren la transición hacia opciones de transporte más limpias.
A pesar de los beneficios evidentes de los vehículos eléctricos, los investigadores también advierten que esta no es la única solución para mejorar la salud infantil. Es crucial que los vehículos eléctricos se compren como reemplazos de los de gasolina y no como un segundo coche, ya que esto limitaría los beneficios en términos de reducción de la contaminación. Además, aunque los vehículos eléctricos emiten menos contaminantes, todavía contribuyen a la contaminación del aire a través de otros mecanismos, como el desgaste de frenos y neumáticos.
Para maximizar el impacto positivo de los vehículos eléctricos, también es fundamental que la electricidad utilizada para cargarlos provenga de fuentes limpias. Si la electricidad se genera a partir de combustibles fósiles, el problema de la contaminación simplemente se desplaza a otras comunidades, lo que subraya la necesidad de una transición energética integral.
En conclusión, aunque los vehículos eléctricos son una parte esencial de la solución para reducir la contaminación del aire y combatir el asma infantil, la promoción de alternativas de transporte como el transporte público y las infraestructuras para bicicletas también debe ser una prioridad. Solo a través de un enfoque multifacético se podrá lograr una mejora significativa en la calidad del aire y en la salud pública.