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La comunicación (interna y externa) ha sido uno de los talones de Aquiles del Partido Comunista durante las últimas décadas. Además, teniendo en cuenta que la comunicación es una herramienta fundamental para la organización interna y para la acción política externa, no debe sorprendernos el impacto negativo sobre la organización que han tenido para nosotros las carencias que hemos tenido en el ámbito de la comunicación.

Debemos distinguir además las tareas a desarrollar en los distintos aspectos comunicativos. Por un lado en lo referido a la comunicación interna – la que contribuye a dinamizar el debate y la información, a mejorar la democracia interna y a agilizar la construcción de organización -, por otro lado la referida a la comunicación externa desde los medios propios del Partido, y también la política respecto a los grandes medios de comunicación de masas.

De manera transversal a estas – y desarrollada en otro apartado – estaría la política cultural del Partido, teniendo en cuenta que la cultura en todas sus formas es una vía de difusión de ideas y valores entre las masas.

Es necesario tener muy en cuenta estos tres aspectos fundamentales de la comunicación para afrontar con éxito la tareas de un Partido Comunista con la aspiración de volver a convertirse en vanguardia.

En el ámbito de la comunicación interna, debemos tener la agilidad necesaria para ir incorporando las nuevas tecnologías al funcionamiento interno del Partido, para agilizar el flujo de información y el resultado de las decisiones entre la base y la dirección, y viceversa. La comunicación interna debe servir fundamentalmente para acortar la distancia entre la dirección y las bases del Partido y para dinamizar la organización. Los dirigentes en todo momento deben ser conscientes de los debates que se está produciendo en las bases, las dudas, el ánimo, las preocupaciones y las certezas, y de la misma manera la militancia debe saber en todo momento cuales son los debates que se producen en los órganos de dirección.

Por eso, en la política de comunicación interna debe hacerse también un ejercicio de síntesis, de clarificación y de transparencia. Las organizaciones más eficaces tienen los mecanismos de comunicación más eficaces. Si se desliga la organización de  la comunicación las consecuencias son muy negativas para el conjunto del Partido, ya que puede abrirse paso a la confusión interna, y al consiguiente debilitamiento organizativo.

En el ámbito de la comunicación externa, aquel en el que proyectamos nuestro Partido al exterior el desarrollo de una política de comunicación de carácter vanguardista será también vital para visualizarnos como organización de vanguardia. No es una cuestión baladí señalar que el PCE debe ser en todo momento el Partido más innovador a la hora de proyectar su imagen (que debe unificarse), así como en las herramientas que utilice, y que a su vez deben jugar un papel organizativo (página web, redes sociales, Mundo Obrero…)

Y más allá de la política de comunicación (interna y externa) propia de los mecanismos y herramientas del PCE, es necesario diseñar una política clara, única y no permitir ningún tipo de fisuras respecto a los Medios de Comunicación de Masas, TV, radio, prensa, etc. fundamentalmente respecto a aquellos que están en manos del poder económico y financiero nacional e internacional (es decir, prácticamente todos los medios privados).

Por un lado se debe hacer consciente al conjunto de militantes y simpatizantes de quienes son los propietarios de los medios de masas, del uso que hacen de determinados individuos supuestamente cercanos a nosotros pero que no representan a la organización, y no se debe permitir que desde estos medios se marque nuestra agenda y nuestros debates, y para eso es necesario un funcionamiento extremadamente eficiente en los mecanismos de comunicación interna del Partido, pero también se debe considerar inaceptable que miembros del PCE utilicen los grandes medios para combatir las posiciones democráticamente debatidas en el PCE o para sus intereses personales, como ha sucedido en demasiadas ocasiones y con especial notoriedad en el pasado reciente.

Si respecto a los medios de masas no tenemos una política definida, conocida y extendida en el conjunto de la organización, y escrupulosamente cumplida por todos, especialmente por los y las dirigentes, estaremos siempre a merced de los intereses de los propietarios de éstos, que son exactamente los mismos que los del poder económico y financiero.

Más aportaciones en: lafuerzadelpce.es

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