Compartir

Los accidentes de coche son una de las circunstancias hacia las que más concienciación se está adquiriendo en los últimos años, consiguiendo que la cifra de accidentes en carretera -y, por ende, de fallecidos- descienda de forma notable con el paso del tiempo. Sin embargo, es inevitable que estos ocurran, aunque sea de forma leve, ocasionándonos más de un quebradero de cabeza. Y es que los accidentes entre vehículos acaban derivando en múltiples ocasiones en luchas constantes entre aseguradoras y del cliente contra las mismas, puesto que nadie quiere admitir la parte de responsabilidad correspondiente y la cantidad monetaria que ello implica.

El peor parado, con mucha frecuencia, suele ser el propio accidentado, que queda desprotegido en multitud de ocasiones por su propia aseguradora, que le da la espalda en los momentos clave. En una situación de confrontación entre una gran aseguradora con muchos años de experiencia en el negocio y un cliente que no está acostumbrado a lidiar con estas circunstancias, es este último el que está en clara situación de desventaja. Amparándose en tecnicismos y en especificaciones interpretadas de tal forma que les sea favorable a ellos, el cliente pude verse desamparado ante situaciones frecuentes en los accidentes de no demasiada intensidad, como puede ser el conocido latigazo cervical, algo que ya están sufriendo muchos accidentados desde la entrada en vigor del barreño 2016.

Qué es el haremos 2016 y por qué debes conocerlo

El haremos 2016, como su propio nombre indica, es una revisión en las ordenanzas que ha entrado en vigor este año y que, a grandes rasgos, da carta blanca a las aseguradoras para cubrirse las espaldas en un mayor número de casos de los que venían estando tipificados hasta ahora. De tal modo, podrá darse el caso en el que nuestra propia compañía de seguros nos niegue un determinado servicio a raíz de un accidente si ellos estiman que el mismo no ha sido de la importancia requerida para poder acceder a la indemnización que se solicita por ello.

El caso más claro, quizá, sea el del latigazo cervical. En estos casos la indemnización por accidente nos permitiría, en circunstancias habituales, acceder a una rehabilitación que nos reparase los daños sufridos a raíz del accidente y que nos han tenido apartados de nuestro trabajo y con molestias constantes durante los meses que haya tardado en resolverse el caso. Sin embargo, la indemnización con el nuevo baremo podría no llegar nunca, si las aseguradoras estiman que el accidente no ha sido de suficiente gravedad como para requerir los servicios de un especialista. Así las cosas, la indemnización por accidente en accidentes de baja intensidad, donde el total de las reparaciones por daños del vehículo no asciende a una cantidad significativa (y, por tanto, se estima que no íbamos lo suficientemente deprisa como para poder haber sufrido lesión alguna), es ahora mucho más difícil de conseguir de lo que era antes de la llegada del nuevo baremo.

Un buen abogado será nuestro mejor amigo

Quizá suene a tópico, pero contar con un buen abogado que defienda nuestro caso en estas situaciones donde el barco 2016 puede complicarlo todo, será fundamental. Una de las tácticas más usadas por las aseguradoras para demorarse en la resolución de los conflictos que puedan surgir entre el cliente y las compañías es la ‘guerra de desgaste’. Estas compañías, usualmente, no tienen ninguna prisa en que los casos que están tratando queden resultos con una brevedad razonable, puesto que son muchas las incidencias con las que están lidiando de forma simultánea y no tienen ni las ganas ni la necesidad de preocuparse por aquellas incidencias de más reciente creación.

En la otra cara de la moneda, tenemos al cliente de ‘a pie’ que quiere ver resulto su caso cuento antes. En la mejor de las ocasiones, una demora tras otra del proceso le supondrá una cuantiosa pérdida de tiempo, mientras que si el proceso se complica puede llegar a suponerle una más que razonable cantidad de dinero. Una cantidad de la que el cliente no dispone, pero que la aseguradora sí.

Es por eso que es muy necesario que, de sufrir algún tipo de accidente que desemboque en una dificultad con nuestra aseguradora, especialmente en las referidas al nuevo baremo 2016, nos rodeemos de profesionales eficaces que sepan reducir el tiempo de espera al mínimo y que acorten un proceso que, de ser por las compañías de seguros, se demoraría en el tiempo de forma infinita.

David Unanue
Escritor galardonado, entrenador personal, experto en interculturalidad y profesor de oradores públicos.