Compartir

Svobódnaya Pressa | Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

Continuando con nuestros pronósticos para el 2017, hablaremos hoy del Donbás, donde no cesan los disparos y cada día muere gente.

Durante el pasado año, solo en la RP de Donetsk murieron más de 300 personas como consecuencia de los bombardeos del ejército ucraniano; tres de ellos eran niños. Es evidente que los acuerdos de Minsk se han convertido en papel mojado. ¿Qué les espera a las repúblicas del Donbás en este 2017? ¿La continuación de esta guerra de baja intensidad y el bloqueo económico o cambios decisivos?

-“Ya mencioné en su día la relevancia tanto para las repúblicas del Donbás, como para las relaciones ruso-ucranianas, del reconocimiento por parte del juzgado de distrito Dorogomilovski de Moscú de los sucesos de febrero de 2014 en Ucrania como golpe de Estado”, explica el politólogo y representante de la RPD en la región de Rostov, Eduard Popov. Pienso que se trata de un acontecimiento muy relevante, que puede abrir las puertas al proceso de deslegitimización del régimen de Petro Poroshenko. Y teniendo en cuenta que durante el 2017 es bastante probable que se produzcan sucesos relevantes en Ucrania, puede que hasta “revolucionarios”, la resolución del tribunal moscovita puede ser muy aprovechable. Por cierto, no es casual que en los medios occidentales haya comenzado una campaña de desacreditación contra Poroshenko. En concreto publicaron un artículo bastante duro en la revista “Time” con acusaciones dirigidas contra el presidente de Ucrania. Por eso no descarto que en el 2017 esas unidades que se encuentran frente a Debaltsevo y Lugansk acaben tomando parte en un nuevo Maidán.

En lo que concierne a las repúblicas del Donbás, continuarán por el difícil camino de la construcción estatal, prácticamente en condiciones de guerra.

Al igual que otros expertos, yo también pronostiqué la ofensiva del ejército ucraniano. De momento y si no contamos con los recientes combates junto a Debaltsevo, no parece haber síntomas de una escalada de las acciones militares. Pero en este nuevo año que comienza, la probabilidad de que Poroshenko intente evitar un nuevo Maidán lanzando al ejército a la ofensiva, es bastante alta.

¿Si reconociéramos de una vez por todas a Poroshenko como presidente ilegítimo, podríamos en ese caso esperar “una gran ofensiva” de las tropas ucranianas, para poder ayudar abiertamente a los ejércitos de la RPD y RPL? 

-Los ejércitos de las repúblicas nunca han atacado primero, siempre se han limitado a contraatacar. A Rusia no le beneficiaría ahora ser la primera en implicarse en el conflicto ucraniano. Vencer al ejército ucraniano y liberar el Donbás es algo que puede hacerse. En conversaciones privadas, son muchos los mandos militares ucranianos que dicen que no van a pelear demasiado por el Donbás. Sin embargo precisamente ahora, en vísperas de la inauguración del mandato del nuevo presidente de los EE.UU., no podemos conceder motivos a las fuerzas enemigas en Occidente para que nos vuelvan a acusar de ser los agresores. Estamos interesados en cimentar unas relaciones mutuas con la nueva administración de Trump lo más constructivas posibles.

Actualmente en los principales canales federales de  televisión apenas se menciona ya a Novorrossia o los acuerdos de Minsk. Parce como si todos tuvieran asumido que esos acuerdos se sigan violando y los proyectiles sigan cayendo en viviendas de civiles, ¿Sería real dar cumplimiento aunque fuese al punto del alto el fuego definitivo en el Donbás, por no hablar del componente político? 

-El 23 de diciembre se acordó una resolución complementaria de “tregua navideña”. Reconozco que todavía no he agotado un resquicio de esperanza con relación al régimen banderofascista de Kiev. En uno de los comentarios manifesté la presunción de que la menos hasta navidades ese alto el fuego se respetaría. Sin embargo los ucranianos al día siguiente volvían a abrir fuego. Por eso no veo que haya síntomas de mejoría en la situación.

En lo que respecta a los acuerdos de Minsk, acabarán definitivamente enterrados a más tardar en septiembre. En Francia tendrán lugar las elecciones del presidente de Francia. Les recuerdo que Hollande era uno de los garantes de esos acuerdos. Debido a su bajo índice de aceptación no tomará parte en las elecciones. En septiembre elegirán al nuevo canciller alemán. Ahora mismo Ángela Merkel, cuenta con bastantes posibilidades, pero quién sabe lo que puede pasar en el país. Otro atentado como el sucedido en Berlín y la gente ya no le perdonará la crisis migratoria. Está por ver que Poroshenko se mantenga en el poder para entonces.

Asumiendo que esta situación de “medio guerra” se mantenga en el Donbás ¿Podría cuando menos Rusia lanzar una ofensiva en el terreno económico como suprimir las barreras aduaneras en la frontera con la RPD y RPL? No es ningún secreto que muchas industrias alimentarias y de otros rubros se mantienen al borde del cierre precisamente por el hecho de que no pueden sacar su producción a territorio ruso. Por las medidas mencionadas el precio de esa producción sube y no puede competir en Rusia. Resulta entonces que estamos enviando convoyes de ayuda humanitaria en vez de darles la oportunidad para que la gente pueda ganarse la vida por sus propios medios. 

-Ciertamente es éste un tema doloroso. Tengo varios amigos empresarios en la RPD y RPL. Siguen haciéndose cruces en ese sentido. En esencia, Rusia no ofrece la posibilidad de una colaboración económica plena a unas repúblicas que le son aliadas. Yo hablaría incluso de cierto bloqueo burocrático a la RPLD por parte de Rusia. A eso le añadimos que por parte ucraniana rige un bloqueo económico y militar en toda regla. Solo puedo expresar mi esperanza en que ese proceso de deslegitimización del gobierno de Kiev permitirá a Rusia cerrar los ojos a las formalidades y de facto levantar las barreras aduaneras.

Además habría mucho que decir de la calidad del gobierno en las propias repúblicas. La mayoría de aquellos que ocupaban cargos en Ucrania, se han reconvertido y ahora siguen manteniendo sus puestos en la RPL y RPD. No menos paradójico es el hecho de que la mayor parte de los impuestos de las empresas de la RPL y RPD acaba saliendo rumbo a las arcas ucranianas. Y ya se sabe que las cosas son más fáciles de decir que de hacer.

Muchos problemas podrán resolverse sin necesidad de acudir a las altas instancias políticas. Y eso afecta tanto a los cargos públicos rusos como de las repúblicas del Donbás. En cualquier caso si de verdad queremos afrontar en serio la construcción estatal de las repúblicas, habría primeramente que hacer una buena limpieza entre los funcionarios para librarse de red de agentes de influencia ucranianos, y de gente poco profesional.

Por supuesto que en una perspectiva previsible las repúblicas seguirán existiendo. No excluyo que pueda producirse la unión de la RPD y RPL. Pero después de todo en mi opinión el futuro de Donetsk y Lugansk solo es posible dentro de Rusia. Aunque tampoco habría que excluir la variante de fundación de una confederación si a la RPD y RPL se les acabasen uniendo otras regiones del sureste de Ucrania.

Circula ya un chiste, en el que Vladímir Putin llama a Donald Trump y le pregunta: ¿Qué vamos a hacer con Ucrania?─ nos cuenta el decano de la facultad de sociología y politología de la Universidad de economía adjunta al gobierno de la Federación de Rusia, Alexander Shatilov─ a lo que el presidente norteamericano responde sorprendido: “¿Qué Ucrania?. “Entendido, gracias Donald”, responde Putin.

Así y todo hay que entender que incluso si Trump mantiene su promesa electoral y los EE.UU. dejasen de ejercer una influencia sobre la situación en Ucrania como la que tiene ahora, es lógico suponer que no se desharía así de fácil de un as en la manga tan ventajoso. Pienso que Trump como hombre de negocios que es, intentará intercambiar el activo político ucraniano por alguna otra cosa.

Además no descarto que ante la bajada de telón del gobierno de Obama, Kiev intente dar un último y decisivo combate. Las fiestas de año nuevo serán un escenario propicio para ello.

Claro que por duro que suene decirlo, un asalto definitivo por parte de las tropas ucranianas responde a los intereses de las repúblicas del Donbás, porque en esa situación surgiría la posibilidad real de recuperar los territorios que están bajo ocupación del ejército ucraniano y obtener la soberanía definitiva.

¿Si la RPD y RPL tomasen todo el control del Donbás qué tendría que hacer Rusia? ¿Aceptarles como parte de Rusia, reconocer su independencia o permanecer como observador?

-Pienso que Rusia preferiría que las repúblicas siguiesen durante un cierto tiempo existiendo en ese régimen de “semisoberanía”, como vemos en los ejemplos de Abjasia y Osetia del Sur. Con esas repúblicas se han construido unos lazos económicos y político-militares muy sólidos. Y en principio a Rusia le conviene esa situación, sin que haya una necesidad agobiante de adoptar a esas repúblicas en su estructura federal. Si en el Donbás se consigue de verdad obligar al régimen de Kiev a que acepte la paz, será una variante perfectamente asumible para nosotros.

Sin embargo no es ningún secreto que la amistad con Abjasia y Osetia del Sur le supone a Rusia el desembolso de unas sumas bastante considerables. ¿Tendremos en la actual difícil coyuntura económica los medios necesarios para ayudar a restablecer un Donbás destruido? 

-En cualquier caso la entrega del Donbás tendría un costo muy superior para Rusia: en primer lugar de imagen y geopolítico. Por eso debemos ayudar a la RPD y RPL. Entra dentro de nuestros intereses. Además me resulta bastante extraño tener que escuchar disquisiciones sobre que Rusia está invirtiendo demasiado en Crimea, por ejemplo, o que los nuevos territorios nos están saliendo muy caros etc.

Si en esos territorios vive gente que quiere tener la nacionalidad rusa, significa que tarde o temprano esas regiones no solo se podrán alimentar por sí solas, sino que aportarán beneficios a las arcas del presupuesto federal. Vean cómo la fiscalía ucraniana ha interpuesto causa penal contra Silvio Berlusconi por haber bebido en Crimea una botella de vino valorada en cien mil euros. Si elevamos con el tiempo el nivel de la industria vinícola en la península, habrá muchas botellas como esa. Por no hablar de las ventajas geopolíticas, las instalaciones portuarias etc. Pienso que en el Donbás si se utiliza de modo competente el potencial humano, bien podrá conseguirse que la región aporte beneficios.

En el caso de que esa guerra latente se prolongue durante todo el 2017 ¿Podremos aunque sea aliviar la vida de las repúblicas eliminando las barreras aduaneras? 

-Actualmente ya existen determinados lazos semi legales. Lógicamente, desde el punto de vista legal, mientras Rusia reconozca al Donbás como parte de Ucrania, no podemos comerciar con la RPD y RPL siguiendo la normativa interna en Rusia. Es la práctica habitual. Hubo un tiempo cuando Rusia, en ese flirteo con Georgia, se negaba bajo pretextos inventados a comprar mandarinas a abjasia. Sin embargo ya sabemos en qué acabó todo aquello. En el caso de Ucrania bien pudiera repetirse esa situación, por cuanto el régimen de Kiev se comporta como un gamberro malcriado, que no ha recibido su escarmiento. La cosa ha llegado ya a tener que ver cómo mandan a grupos de saboteadores a Crimea y cómo detienen a nuestros militares. Se acepta el laudo de un juzgado de Kiev para el registro de la administración del presidente de Rusia etc. De continuar así, tarde o temprano Kiev atravesará la línea roja y recibirá su merecido.

¿Puede el reciente reconocimiento de los acontecimientos del 22 de febrero del 2014 como Golpe de Estado influir de alguna forma en el futuro de las repúblicas del Donbás? 

-Es una decisión política que por ahora no va a tener consecuencias prácticas. Pero en caso de que el ejército ucraniano pretenda aplica en el Donbás el “escenario croata”, podremos presentar los hechos de modo que un gobierno ilegítimo está llevando a cabo una operación de castigo contra su propio pueblo. Igualmente, en el caso de que en la propia Ucrania comience un proceso descontrolado de guerra de todos contra todos, podremos sacar de la manga esa resolución judicial y ya de paso recordar a los ucranianos que el último presidente  de Ucrania realmente elegido por voluntad popular fue Víctor Yanukovich.