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Colonel Cassad | Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

Durante la última semana el punto más caliente de la guerra siria ha pasado a ser el enclave de Vadi Barada, que desde hace unos cuantos años se encuentra bajo el dominio de un conglomerado de diferentes facciones de los “verdes”.

El acuerdo de paz no ha entrado en vigor aquí y el Ejército árabe sirio con el apoyo de milicias sirias y de Hezbolá intenta forzar la capitulación de los combatientes de Vadi Barada siguiendo el ejemplo de anteriores enclaves, con la posterior salida en dirección a Idlib. Hace unos días, a la extensa lista de regiones que han aceptado la capitulación, se han sumado tres nuevas aldeas al oeste de Damasco, de las que salieron 160 personas camino de Idlib. Con Vadi Barada la situación es más compleja. Aquí el número de combatientes es bastante superior (se calcula que pueda haber entre 2500 y 3000, principalmente de Al Nusra y “Ahrar-ash-Sham”). La orografía del terreno tampoco favorece la operación. Sin embargo, después de haber ocupado posiciones en las colinas al sur y sureste del enclave, el ejército y la milicia intentan avanzar con el objetivo de tomar el control sobre las localidades que se encuentran en el valle, a fin de impedir que los “rebeldes” puedan tener la capacidad de influir en el abastecimiento de agua de Damasco y despachar a los que sobrevivan camino a Idlib.

En este momento y tras la capitulación de Guta occidental, Vadi Barada se ha convertido el segundo enclave en importancia por su extensión, en la región de Damasco (en el territorio del enclave, además de los combatientes viven decenas de miles de personas). A juzgar por las intenciones de los sirios, la liquidación de este enclave se encuentra entre sus prioridades, aunque los ataques sobre Guta oriental no van a cesar. Pero para terminar la limpieza de Guta oriental aún falta mucho, por eso primeramente se debe decidir el destino de enclaves de menor importancia como Vadi Barada y Yarmuk.

Los principales objetivos de la operación pasan por ocupar una serie de poblaciones en el valle (en primer lugar Deir Mikrin y Kufeir Zait), con el objetivo de dividir los grupos que se están defendiendo y dificultar las comunicaciones a través del valle, para posteriormente aniquilar los nudos de resistencia que queden, uno por uno, al igual que pasara en Guta occidental. He de suponer que el esquema será similar. Claro que para que eso se produzca habrá primero que quebrar la resistencia de los yihadistas. En los últimos días de combates las tropas sirias habrían perdido 1 tanque y 30 hombres entre muertos y heridos. Las bajas entre los rebeldes se cifran entre los 45 y 55 muertos, principalmente como consecuencia del fuego de artillería y de los bombardeos de la aviación siria y rusa (en una semana se han lanzado 250 bombardeos).

Como era de esperar, la propaganda de los rebeldes y los medios occidentales hablan de “crisis humanitaria”, como si no hubieran sido esos mismos rebeldes los que hubiesen amenazado el suministro de agua a Damasco. Como ya se hiciera con Alepo, la propaganda hace hincapié  en las consecuencias de los bombardeos y en pretender presentar a los combatientes locales como “oposición moderada”, aunque en realidad el grueso de los combatientes en Vadi Barada esté compuesto por gente de Al Nusra, a quienes la prensa occidental está defendiendo en la práctica.