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La salud bucodental es un elemento de gran importancia dentro del cuidado de la salud general, ya que está contrastada la relación que se establece entre una mala salud dental y su inmediato efecto sobre todo el organismo, debilitándolo. La salud dental trata de mantener  libre de enfermedades  todas las estructuras de la cavidad oral, especialmente de los dientes y de los tejidos que lo soportan. Hasta aquí no hay dudas, lo que muy poca gente sabe es el número y calidad de las especialidades existentes, que trabajan para que esta salud no se vea deteriorada.

La enorme variedad de apartados diferenciados que contiene esta categoría de la salud, ha obligado al odontólogo a especializarse en alguna materia específica para tratar en profundidad cada una de las partes que la componen.

Pero una clínica dental no puede contar en sus instalaciones con un protésico dental, ni tener relación económica de ningún tipo con las prótesis dentales, pues entre el dentista y el protésico dental existe incompatibilidad legal según el real decreto legislativo /2015 de 24 de Julio.

En tratamientos bucodentales, se debe contar con un equipo multidisciplinar, que abarque todas las disciplinas posibles, comenzando por el odontólogo general, que valora el caso en primera instancia, para pasarlo después al especializado, que pueden ser el odontopediatra, el endoncista, el ortodoncista, el cirujano oral o implantólogo, el cirujano maxilofacial, el periodoncista, y un higienista dental.

Aunque todo este equipo sea necesario para el perfecto tratamiento de la boca del paciente, las mayores diferencias entre los campos encargados de mantener una buena salud bucodental son los que existen entre el dentista, que es un profesional odontólogo que cubre un amplio rango de estas especializaciones enumeradas, y el protésico dental o mecánico dental.

Para tener más claras las diferencias existentes entre ambos, diremos que el dentista se encarga del diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades relacionadas los dientes, las encías, la lengua, el paladar y otras estructuras anatómicas implicadas, como los labios, las amígdalas, la orofaringe y la articulación temporomandibular, mientras que el protésico dental o mecánico dental, es un profesional sanitario con el título de formación profesional de segundo grado, cuyo ámbito de actuaciones se extiende al diseño, preparación, elaboración, fabricación y reparación de prótesis dentales, mediante la utilización de los productos, materiales, técnicas y procedimientos conforme a las indicaciones y prescripciones de los médicos estomatólogos u odontólogos. y trabaja en un laboratorio de prótesis dental.

El laboratorio dental

Es en este tipo de establecimiento donde se realizan algunas de las prótesis que sustituirán las piezas dentales. El protésico dental tomará impresiones de las bocas con alginato o siliconas especiales, sobre los que trabajará el laboratorista o técnico dental. El protésico dental, por tanto, es el profesional sanitario que se encarga de diseñar, elaborar, fabricar y adaptar las distintas prótesis dentales, aparatos de ortodoncia fija y removibles, las férulas dentales, las cubetas de impresión, etc. Hay que remarcar que no sólo elabora estas piezas, sino que también las repara en caso de rotura o desgaste.

Por lo tanto, además de ser un profesional sanitario, también puede considerarse como un artesano, ya que cada caso requiere una prótesis o dispositivo especialmente destinado al usuario y esta se hará de forma totalmente artesanal. Es importante, por tanto, a la hora de elegir un protésico dental, libremente por el paciente, que cumpla con ambas condiciones. El ejemplo de profesional y artista artesano al que podemos recurrir es el laboratorio dental malaga de este enlace, pues no sólo posee los conocimientos necesarios, tanto técnicos como sanitarios, para ejercer su oficio en este laboratorio de prótesis dental, sino que además está considerado como uno de los más grandes artesanos de su profesión.

Es tanta la complejidad de este trabajo que el profesional tiene que especializarse en un campo determinado dentro las prótesis dentales, como por ejemplo realizando la función de Resinero, que es cuando se dedica al montaje de dientes, ya sea en prótesis removibles de resina o en los esqueléticos, modelando cuellos, cargando la resina, etc. o de Metalúrgico, cuando el protésico se encarga de colar los cilindros, es decir, fundir el metal y obtener las estructuras metálicas de las prótesis fijas, así como las de los esqueléticos, siendo éste también quien se encarga de procesar y repasar dicho metal.

Tal vez, dentro de estas especializaciones, la más común sea el protésico ortodoncista, que es cuando el profesional trabaja específicamente con la ortodoncia removible. El que más aptitudes de artista necesita, por su técnica compleja y precisa, es el  protésico dental ceramista, que se ha especializado en la fase final dentro de la elaboración de prótesis fijas y esto consiste en el montaje de cerámica sobre las diferentes estructuras de estas prótesis, ya sean puentes, coronas, prótesis sobre implantes o prótesis con atache.

Otras especializaciones que se realizan en un laboratorio dental cubren áreas como la soldadura láser (para ajustar los metales pasivamente en boca), un área de modelados y repasados (se modelan las estructuras en diferentes tipos de resinas y ceras para después ser coladas y revestidas de cerámica), un área de CAD-CAM (donde se escanea y diseña los trabajos sobre dientes naturales e implantes para luego ser enviados mediante archivos STL a centros de fresado y sinterizado), entre otros trabajos específicos  y exclusivos de esta profesión tan apasionante.

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Israel Guerra

Escritor profesional, autor de novela, cuentos y relatos, algunos premiados. Columnista en diversos medios. Creador de contenidos, redactor y copywriter.