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Pravda | Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

Solo a comienzos de esta semana se ha despejado la postura del presidente de los EEUU Donald Trump con respecto a la situación en torno a Ucrania. Ha resultado ser que en lo fundamental, el curso del nuevo inquilino de la Casa Blanca no se diferencia en nada del camino elegido por Barack Obama. El mismo disco rayado. Es Rusia la responsable de rebajar la escalada del conflicto en el Donbás, y además debe devolver Crimea…

Enseguida han aparecido los expertos para justificar una elección tan poco original. Por lo visto el motivo principal de esas declaraciones hay que buscarlo en la situación que se ha generado en los últimos tiempos en torno a Trump, cuando todas sus iniciativas son recibidas con la bayoneta calada.

Una noticia tan agradable, como no podía ser de otro modo, fue recibida en Kiev con júbilo. El secretario de prensa del presidente de Ucrania, Svyatoslav Tsegolko, valoró positivamente la nueva declaración de la Casa Blanca: ¡Trump después de todo ha resultado ser de los nuestros! Del régimen de Petró Poroshenko sigue sin exigirse nada; Puede seguir escupiendo en los acuerdos de Minsk, cometer nuevas y absurdas aventuras que hagan aumentar el número de víctimas en Ucrania, en el Donbás. En respuesta a las recientes declaraciones del ministro de Exteriores Serguei Lavrov, en las que Rusia fijaba su posición en relación a Ucrania, y su disposición a prestar toda la ayuda necesaria para resolver la maraña de problemas de los vecinos, Washington ha dado a entender que no lleva ninguna intención de liberar a Kiev de su protectorado y que Moscú no debe esperar ningún regalo. Aunque los cabecillas del régimen de Kiev no deberían alegrarse tanto. Los problemas no se resuelven por sí solos. Como consecuencia del bloqueo al Donbás el país está amenazado por apagones en abanico y revueltas de mineros. La línea férrea que une Lugansk con Popasnaya, así como el nudo ferroviario de Svetlanovo en la región de Lugansk, desde finales de enero se encuentra cortada por paramilitares  “Veteranos de la Operación Antiterrorista (ATO)”, encabezados por algunos diputados. En febrero fue cortado el paso a nivel entre Artiomovsk, población cercana a Donetsk, y Górlovka, que comunica los territorios ocupados por los paramilitares.

Según valoraciones del Ministro de Energía de Ucrania Ígor Nasalik, el tapón en las líneas férreas de comunicación con las repúblicas rebeldes puede acarrear graves consecuencias. Al no recibir su salario, los trabajadores del sector del carbón pueden alistarse en la milicia. “En los territorios que no controlamos quedan 660 mil mineros. El sueldo que perciben es de 1730 grivnas, el precio del carbón “Rotterdam plus” es el doble. Para ello deberíamos multiplicar 9 millones de toneladas de carbón de antracita, que son las que necesitamos, por la diferencia en 1’5 mil grivnas”, ─intentó calcular las pérdidas el ministro del ramo. Además el pago a los mineros se efectúa a través de las tarjetas de Sverbank, mientras que el bloqueo total originará que los mineros se queden sin recibir su salario”, explicó el ministro manifestando sus temores: “Si esos 600 mil hombres se quedan sin recursos para vivir, tomarán las armas y se alistarán en las filas de las formaciones armadas ilegales. Será sangre que habrá en nuestro país”.

Lo curioso es que Nasalik no se opone al bloqueo como tal, sino que considera que hay que ejecutarlo desde la legalidad (¿?), con ayuda de la SBU, del ejército y demás instituciones armadas, en lugar de los denominados “voluntarios” como se está produciendo ahora.

Por culpa del conflicto en el Donbás Ucrania se ha quedado sin acceso a la mayoría de las minas de carbón. En el territorio que no controla Kiev se encuentran las minas más rentables, mientras que las minas que han quedado bajo control ucraniano, extraen un carbón incosteable de retorta. Por eso Ucrania se ve obligada a importar carbón de Suráfrica, los EEUU y Rusia.

Imagino que no hace falta explicar lo que ocurriría si se parase la Central térmica y se quedasen sin electricidad ni calefacción. Un frío helador se adueñaría de las casas de los ciudadanos ucranianos. Seguir con el bloqueo de los envíos de un carbón, para el que no hay alternativa, equivale al suicidio. Y sin embargo el gobierno continúa haciendo gala de su absoluta indefensión ante un grupo de alborotadores, ateniéndose a tomar medidas a medias. En su última reunión el gabinete de ministros siguió sin adoptar la declaración de Estado de emergencia en el sector energético, limitándose a aprobar un paquete de medidas anticrisis. “El mecanismo está en marcha” anunció con aire jactancioso el ministro de Desarrollo regional, construcción y vivienda, Guennadi Zubko.

Como siempre los altos cargos ucranianos no pueden librarse de su costumbre de hacer pagar a justos por pecadores. “El bloqueo del Donbás es algo que beneficia en primer lugar a Rusia” ─declaró ante las cámaras de ICTV ese mismo Zubko─, “analicemos desde el punto de vista de los hechos el que hoy esté bajo amenaza el suministro eléctrico no solo en Avdeyevka, sino prácticamente en todo el país. Yo le puedo decir que eso beneficia en primer lugar a Rusia”. “Sobre nosotros pende la amenaza de pérdida de territorios ya que entendemos que tanto la región de Zaparozhie como la de Donetsk, dependen de las industrias que se encuentran en los territorios ocupados, ─siguió lanzando peroratas el viceprimer ministro. En ese contexto, Rusia utiliza en parte a los patriotas ucranianos, que están tomando parte en el bloqueo, para sus fines políticos y estratégicos” (¿!).

Mientras tanto, toda esa chavalería exaltada amenaza con nuevas “travesuras”. “Si como resultado del bloqueo del Donbás comienzan en Ucrania los apagones indiscriminados que el gobierno promete, entonces el “Estado Mayor” del bloqueo pasará al siguiente paso: la ocupación de las empresas energéticas”, declaró el diputado de la Rada Vladímir Parasiuk, quien está acostumbrado a poner la zancadilla a cualquier oponente, y luego pensar en qué hacer después. El mismo que a comienzo del bloqueo de las líneas férreas tuvo una “animosa charla” con los policías que lo llevó al hospital con lesiones en el tórax. Sin cortarse lo más mínimo, Parasiuk llamaba directamente a los participantes en el bloqueo a disparar contra los policías.

Al anunciar nuevas amenazas, especificó la parada de la Central térmica no causará daños en la estabilidad energética del país y añadió que perfectamente pueden pasar a abastecerse de gas. Según Parasiuk, “todos esos cuentos de miedo son una manipulación para asustar a la gente y que se indigne por el bloqueo comercial”.

La cosa puede acabar de modo que ya no haga falta ocupar nada. Como pasara en la térmica de Schastie, donde el manejo imprudente de explosivos por parte de mandos del ejército ucraniano, acabó en una explosión. Murió un soldado y otros dos resultaron heridos. Según informaron representantes del gobierno local: “como resultado de las provocaciones del personal del primer batallón de la 14 brigada del ejército de ucrania, la Central térmica de Schastie quedó parcialmente fuera de servicio. “Según datos preliminares, la comandancia de la brigada ha instalado un almacén de munición en el territorio de la térmica”. Debido a ese incidente gran parte de la población de Schastie se quedó sin energía eléctrica.

Anteriormente el ministro de Seguridad de la RPL, Leonid Pasechnik informó que los paramilitares de los batallones nacionalistas habían minado el canal de refrigeración de la térmica de Schastie, con el objetivo de cometer un atentado de grandes proporciones. En este sentido el Jefe de gobierno de la república, Ígor Plotnitski, exigió del presidente de Ucrania que pusiera fin a ese crimen.

Continúan las provocaciones armadas. La mañana del 14 de febrero las tropas ucranianas abrieron fuego de artillería contra la fábrica de productos químicos de Donetsk.

“Como resultado de la explosión en la fábrica de productos químicos, en el hospital nº21 se han roto los cristales de la mayoría de las ventanas. Además igual suerte han corrido las ventanas de 11 edificios de viviendas en las calles Tumanyan, Lenkoranskaya, Zuevskaya, Schajtiorskaya Slava, Narvskaya y Sofiiskaya”, informó a la Agencia de noticias de Donetsk el responsable de distrito Iván Adamets.

Tampoco resultó tranquila la tarde de ese día en Minsk. En vísperas del encuentro del grupo de contacto para el arreglo de la situación en el Donbás, fijada para el 15 de febrero, las tropas ucranianas abrieron fuego de artillería pesada en dirección a Donetsk. Bajo los disparos se vio afectada la depuradora de Donetsk. Según informó el director de la compañía “Agua del Donbás” Oleg Mokriy, algunos proyectiles impactaron cerca de los depósitos de cloro.

Ese mismo día en el centro de Donetsk, cerca de la oficina de los observadores de la OSCE, en el paseo Pushkin, se reunió un grupo de ciudadanos para protestar contra la “ceguera” de los observadores de la misión de monitoreo de la OSCE en el Donbás. En el acto participaron más de mil personas con pancartas donde podía leerse: “Hug, di la verdad”, “OSCE, abre los ojos”. “Hug, agente de Kiev”.

“Han pasado ya dos años desde la firma de los acuerdos de Minsk. Dejamos entrar a nuestro territorio a la misión de la OSCE, que no hace nada. Les dejamos pasar con la esperanza de que contaran a todo el mundo los terribles crímenes cometidos por la parte ucraniana, que asesina a nuestros niños y ancianos”, declaró indignado Román Troshin activista de la milicia popular de voluntarios. Entre los llamamientos que los manifestantes dirigieron contra la misión de la OSCE se pudo oír el principal: “Dejad de seguirle el juego permanentemente a Ucrania”.