Cómo maximizar la eficiencia energética: consejos para electrodomésticos

In Sociedad
febrero 02, 2024

Con la llegada del invierno, es frecuente que las facturas de la energía eléctrica aumenten por el uso intensivo de la calefacción, junto a otros dispositivos habituales en cualquier vivienda. Sin embargo, se pueden aplicar algunas estrategias efectivas útiles con las que reducir el consumo sin sacrificar el confort en el hogar.

Ya sea por concienciación medioambiental, por el ahorro económico, o por ambas cosas a la vez, la realidad es que es necesario mejorar la eficiencia energética en invierno para reducir los gastos del suministro eléctrico en los hogares. Durante los meses más fríos del año, es normal que el consumo se dispare por el uso de la calefacción, además, al haber menos horas de luz, también se consume más energía eléctrica para la iluminación. Como resultado, el coste de la factura a fin de mes se ve aumentado notablemente.

Entre las medidas de ahorro más efectivas, se encuentra el uso eficiente de aparatos electrodomésticos para que consuman la mínima energía posible.

Frigorífico

El primer consejo en relación a este electrodoméstico esencial en cada casa es que su instalación se haga retirada de fuentes de calor, como radiadores y hornos o en zonas en la que incidan los rayos de sol directamente, pues deberá trabajar más para mantener el frío en su interior. Asimismo, es importante recordar que no se deben introducir alimentos calientes, hay que esperar a que se enfríen a temperatura ambiente antes de meterlos en este mueble o en el congelador.

Otra recomendación para el buen uso de este electrodoméstico es programarlo para funcionar a 5º C y a -18º C el congelador, suficiente para la correcta conservación de los alimentos. Es importante en el día a día evitar dejar las puertas abiertas durante demasiado tiempo, por ejemplo, cuando se está metiendo la compra es mejor abrir y cerrar varias veces que dejarlas todo el tiempo abiertas.

El mantenimiento para el correcto funcionamiento del frigorífico también es indispensable, por lo que hay que eliminar siempre cualquier trozo de hielo o escarcha que se forme y reduzca la eficiencia del aparato provocando un aumento del consumo.

En relación a la organización de los productos en su interior, aunque hay que aprovechar al máximo el espacio ordenando los alimentos, se debe evitar que estos estén apretados, es necesario dejar cierto espacio entre los alimentos para que el frío circule sin interferencias.

Lavadora

Lavar la colada con agua fría no solo es una buena práctica para no dañar la ropa, sino que además hace que se consuma mucha menos electricidad, de hecho, el calentamiento del agua representa más del 80% del consumo energético de este electrodoméstico. En cualquier caso, si se necesita lavar con agua caliente para manchas rebeldes, lo mejor es que nunca supere los 40 º C.

Otra recomendación a la hora de poner la lavadora es que alcance al menos tres cuartas partes de su capacidad, ya que en cada lavado gasta la misma cantidad de agua y luz que si está vacía, a no ser que cuente con la opción de lavado a media carga.

La mayoría de lavadoras hoy día, gracias a los avances den la tecnología, permiten programarlas, por lo que es conveniente dejarlas preparadas para que empiecen a funcionar en las franjas horarias en las que el precio de la energía es menor.

Es importante seleccionar el programa de lavado adecuado, empleando programas cortos para lavar ropa del día que no está muy sucia. Los mismo ocurre con el centrifugado, aunque las lavadoras incorporan ciclos muy potentes, no siempre son necesarios, empleando ente 800 RPM y 1.000 RPM suele ser suficiente, ahorrando con ello una gran cantidad de energía.

Cada grado de más cuenta

Cabe recordar que, a la hora de programar la temperatura de los diferentes aparatos, al igual que en el caso del frigorífico o la lavadora, cada grado de más cuenta. En el caso de la calefacción, la sensación de confort en el hogar se consigue con 19-20ºC, por lo que nunca se debe programar a una temperatura superior en invierno durante el día. Cada grado adicional supone gastar entre un 7% y un 11% más de energía, con lo que la factura a final de mes se dispara. Por las noches lo mejor es apagarla o, en cualquier caso, bajarla hasta los 15 º.

En el caso de la configuración de la temperatura del calentador para el agua sanitaria, lo ideal es hacerlo a la temperatura más cercana posible para que el agua resulte agradable para el baño o ducha, evitando sobrecalentarla. Si se sobrecalienta, al ducharse habrá que mezclarla con agua fría y se habrá derrochado energía para nada.

Aunque poco se puede hacer con los precios fluctuantes de la electricidad, sí existe medidas de ahorro en el consumo de los electrodomésticos del hogar que van a evitar pagar de más en las facturas, como las que se han citado en este artículo.

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Escritor profesional, autor de novela, cuentos y relatos, algunos premiados. Columnista en diversos medios. Creador de contenidos, redactor y copywriter.