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Imagino que deberíamos estar ya curados de espanto a estas alturas de la vida y no debería sorprendernos que alguien que ha representado al partido comunista pegue el salto y acabe defendiendo todo lo contrario a lo que hasta ahora había sostenido. Aún menos debería sorprendernos cuando ese caso se da en Rusia, donde de esto entienden un rato. No creo que haga falta aquí desempolvar la larguísima lista de dirigentes del PCUS y del Estado soviético que una vez caída la Unión Soviética renegó de sus pecados, abrazando la fe neoliberal y del mercado, a velocidades imposibles de ser captadas por el ojo humano…Ha sido un fenómeno que ha acompañado la historia de la práctica totalidad de las repúblicas exsoviéticas. Un mal endémico. En el Partido Comunista de la República de Moldavia también tienen una dilatada experiencia en trasfuguismo. El actual presidente de Moldavia Ígor Dodon (trásfuga del partido comunista) es el caso más notorio. En el PC de Ucrania también podríamos detenernos a analizar cómo actuaron buena parte de sus diputados tras el golpe de Estado y a qué precio vendieron sus “convicciones”…

Pero así y todo no deja de ser doloroso que casos de este tipo se sigan produciendo. A finales del mes de enero empezó a filtrarse en algunos medios la noticia de que el exdiputado por el PCFR, Denís Voronenkov, hubiera podido huir a Ucrania para declarar en la causa abierta contra el depuesto presidente Yanukovich. La noticia se ha confirmado esta semana cuando nadie ya parece poner en duda la veracidad de la entrevista que el personaje en cuestión concedió a “Tsenzor.net”, uno de los medios digitales más casposos, rusófobos y fascistoides que existen en Ucrania. En una extensa entrevista sin desperdicio que lleva por título “La situación en Rusia es como en la Alemania nazi. No quiero vivir entre mentiras e hipocresía. Me he convertido en ciudadano de Ucrania y me enorgullezco”.

Voronenkov en su calidad de diputado representó durante la anterior legislatura al partido en el Comité de seguridad de la Duma y por tanto cabe suponer que tuvo acceso a informes de inteligencia durante los sucesos que desembocaron en el golpe de Estado en Ucrania. En la entrevista afirma:

“Sí, he declarado ante la Fiscalía general de Ucrania en la causa contra el expresidente Yanukovich, quien ciertamente traicionó a su país, es responsable del asesinato en masa de personas, de haber huido a otro país y llamar a las tropas de ese otro país a atacar a su pueblo. Considero que esa persona no debería haber recibido en Rusia refugio, sino un juicio justo”.

Sigue luego el exdiputado comunista escupiendo toda su bilis sobre la reunificación de Crimea con Rusia. Dice que en el PCFR votaron por él sin su permiso, por el ingreso de Crimea en la Federación de Rusia… Curiosamente la mujer de Voronenkov, María Maksakova también diputada (aunque por “Rusia Unida”) famosa cantante de ópera, también se ha dedicado a conceder entrevistas esta semana, desde Kiev, donde afirma que también votaron por ella y que cuando vio venir lo que se avecinaba cogió a los niños y se fue a Tailandia (¡!) para no tomar parte en aquello. Y que puede demostrarlo pues tiene fotos de facebook donde está en Tailandia el día que se votaba en la Duma la incorporación de Crimea…

Parece que esta gente tenía bien aprendido el guión de lo que tenía que decir para ganarse el afecto de su nueva patria adoptiva. Afirma Voronenkov que él y su mujer llegaron a Ucrania en octubre pasado, cuando ambos habían dejado de ser ya diputados de la Duma, pero sus atribuciones todavía estaban vigentes, o lo que es lo mismo, todavía gozaban de inmunidad parlamentaria.

“En primer lugar quisiera ser útil al país (Ucrania), con todo el equipaje de conocimientos que poseo. En Rusia ahora la gente como yo no somos necesarios. Estoy ahora en la fase de negociaciones. Lo primero ha sido obtener la nacionalidad, puesto que sin ser ciudadano del país sería complicado aspirar a ocupar algún tipo de cargo público”.

No sería de extrañar que Kiev tuviese reservado para él el puesto que dejara vacante otro traidor de renombre como el expresidente georgiano Saakashvili. Me estoy refiriendo al de gobernador de la región de Odesa. Sería ya rizar el rizo del surrealismo, pero no descartemos nada.

Más preocupante es pensar que personajes de esta calaña puedan acabar representando al partido comunista. Voronenkov de brillante carrera militar, acabó siendo fiscal del ejército. Fue entonces cuando el partido lo propuso para presentarse por Nizhniy Nóvgorod y pudo salir elegido diputado. Nadie en la organización del partido de la ciudad lo conocía ni lo volvieron a ver después. Durante la legislatura pasada, dirigentes del PCFR tuvieron que salir públicamente en defensa de Voronenkov cuando se le acusó de malversación y estafa en un chanchullo inmobiliario en Moscú. Hasta cierto punto entra dentro de la lógica que el partido salga a defenderte, cuando atacan a uno de sus diputados con la clara intención de desprestigiar al partido en su conjunto. ¿Pero de verdad no sospecharon nada?  Por supuesto Voronenkov sigue afirmando que la causa que se abrió contra él fue totalmente fabricada, aunque no desmiente que tuviese sus negocios: “A mediados de los 2000 me dediqué al negocio inmobiliario. Pero no inventé nada nuevo: comprar barato, para luego vender caro y ganar en la diferencia”. Extraña ocupación para un coronel de los servicios secretos…Por desgracia parece que nadie en el partido ni el órgano de selección de cuadros se hizo entonces esa pregunta y en pocos años vimos como este personaje, de la nada, sin haber militado nunca, acababa en el CC del PCFR.

La reacción del partido ante este nuevo caso de trasfuguismo también está dejando bastante que desear. Aunque es cierto que ha habido declaraciones en prensa de algunos dirigentes mostrando su sorpresa, indignación y estupor por el caso, sigo esperando que alguien salga en rueda de prensa a dejar clara cuál es la postura del partido sobre Voronenkov y cómo es posible que gente así llegue a los órganos de dirección. De otro modo estarán dando la razón a los que les acusan de haberse convertido en una agencia de colocación, venta de escaños e inmunidad parlamentaria al mejor postor.

Por su parte en Ucrania también hay gente con la mosca detrás de la oreja que se pregunta hasta qué punto la “adquisición” de este tipo de personajes puede resultar útil para el país. Tampoco ha resultado demasiado complicado escarbar un poco en las redes sociales para extraer algunas citas de Voronenkov sobre el Maidán ucraniano:

“Ucrania hoy no es solo la tragedia de un pueblo hermano. Es una lección para todos nosotros. Ahí tenemos lo que ocurre con la juventud, después de estar sometida en el transcurso de varios años, de forma sistemática a determinada influencia. A través de los medios, de las películas, de las canciones, de la escuela, de la conducta de su entorno. 25 años varias generaciones de jóvenes se han educado en un espíritu antirruso, rusófobo. Ya vemos el resultado”.

También ha aparecido un tuit en el que Voronenkov celebraba la aparición de un nuevo estado en el mundo: Novorrossia. Démosle la bienvenida.

Veremos si sus nuevos compatriotas le pueden perdonar esos pecadillos de juventud, no vaya a ser que acabe, como muchos de sus excamaradas ucranianos, torturado en los sótanos de la SBU por comunista.