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Ilan Pappé, historiador y figura destacada de los Nuevos Historiadores, ha sido un crítico feroz de las políticas israelíes hacia los palestinos. Su obra más conocida, La limpieza étnica de Palestina, le costó su puesto en la Universidad de Haifa y lo obligó a exiliarse en el Reino Unido. En su reciente publicación, Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina, Pappé ofrece un análisis profundo del conflicto que ha marcado la región durante más de un siglo, especialmente en el contexto de la reciente escalada de violencia tras el 7 de octubre de 2023.
La tregua y el futuro del conflicto
La situación actual en Gaza es crítica, con Israel incumpliendo la tregua al retrasar la liberación de prisioneros palestinos. Según Pappé, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, enfrenta presiones contradictorias: por un lado, de Estados Unidos para mantener el alto el fuego y, por otro, de su propio gobierno, que aboga por su finalización. Este tira y afloja solo prolonga el sufrimiento de los rehenes y de la población palestina, mientras que la mentalidad predominante en Israel considera la guerra como un medio para lograr objetivos políticos.
Pappé destaca el contraste en la percepción de la violencia: la sociedad israelí reacciona con horror ante el sufrimiento de los rehenes israelíes, mientras que muestra indiferencia ante la tortura de los prisioneros palestinos. Esta deshumanización de los palestinos, alimentada por un sistema mediático que no refleja la realidad en Gaza, ha llevado a una aceptación de la violencia contra ellos.
Las raíces del conflicto y el futuro de Israel
El historiador argumenta que el conflicto tiene raíces profundas en la historia europea, donde el sionismo se presenta como una solución a un problema europeo, imponiendo un Estado judío en el mundo árabe. Esta imposición, según Pappé, ha requerido deshumanizar a la población local, similar a lo que ocurrió con los pueblos indígenas en América del Norte.
En cuanto a la situación actual, Pappé sostiene que estamos presenciando un intento de completar la limpieza étnica iniciada en 1948. Las fuerzas políticas en Israel ven una oportunidad histórica para llevar a cabo esta agenda, aunque él cree que su éxito será limitado. Sin embargo, advierte que este intento podría resultar en la autodestrucción de Israel, no de los palestinos.
El auge de la extrema derecha en el gobierno israelí ha transformado el panorama político, donde el Estado de Judea se impone sobre el antiguo Estado de Israel. Pappé señala que esta nueva base electoral, compuesta por judíos mizrajíes y otros grupos, está ganando terreno en las instituciones del país, lo que podría llevar a un futuro más autoritario y menos democrático.
Respecto a la comunidad internacional, Pappé critica la falta de acción de Europa, que debería reconsiderar su papel en el conflicto y adoptar una postura similar a la que tuvo durante el apartheid en Sudáfrica, incluyendo sanciones y boicots contra Israel.
Finalmente, Pappé reflexiona sobre el futuro de la sociedad palestina, sugiriendo que estamos al borde de un cambio significativo. Sin embargo, este cambio dependerá de la capacidad de los jóvenes palestinos para organizarse y superar la desconfianza hacia las organizaciones políticas tradicionales.