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El ejército de la caída amenaza la producción de maíz en Nigeria: pérdidas que podrían alcanzar el 75%

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marzo 25, 2025

Un reciente estudio publicado en la revista Agriculture, Ecosystems & Environment ha puesto de manifiesto el grave impacto que las plagas, como el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y las larvas de escarabajo (Holotrichia serrata), podrían tener en el cultivo de maíz en Nigeria en las próximas décadas. Este trabajo, que incluye la colaboración del Leibniz Center for Agricultural Landscape Research (ZALF), emplea modelos agroecosistémicos para ofrecer una representación exhaustiva, por primera vez, de la evolución de los riesgos de plagas bajo diferentes condiciones climáticas, así como estimaciones económicas de las pérdidas de rendimiento.

Las simulaciones abarcan el periodo de 2021 a 2100, basándose en proyecciones climáticas, el modelo de rendimiento MONICA y factores ambientales como la temperatura y la humedad del suelo. Los resultados representan la primera estimación espacial del impacto de las plagas en el África subsahariana, proporcionando una base crítica para estrategias de gestión específicas y el desarrollo de sistemas de alerta temprana.

Impacto en la seguridad alimentaria

El maíz es un cultivo clave en Nigeria, esencial para la seguridad alimentaria del país. Las nuevas simulaciones sugieren que las pérdidas de cultivos relacionadas con plagas podrían oscilar entre el 18% y el 75% en las próximas décadas, un impacto más severo de lo que se había asumido previamente. Esto se traduce en una pérdida de entre 72 y 675 dólares por hectárea, lo que supone una carga considerable para los pequeños agricultores de esta región, que generalmente viven en condiciones de subsistencia y carecen de seguros.

La doctora Esther Shupel Ibrahim, autora principal del estudio, afirma que “nuestros modelos muestran que plagas como el gusano cogollero y las larvas pueden tener un impacto mayor en los rendimientos de maíz que los impactos directos del cambio climático, como sequías e inundaciones”. Esta conclusión subraya la necesidad de medidas preventivas y de un mejor monitoreo para garantizar la sostenibilidad del cultivo de maíz.

Asimismo, los momentos óptimos de siembra juegan un papel crucial. Las simulaciones indican que una siembra temprana incrementa las pérdidas, mientras que una siembra en medio o al final de la temporada reduce los riesgos.

El estudio no solo ofrece nuevas perspectivas sobre los riesgos para el cultivo de maíz, sino que también representa una oportunidad. Los datos obtenidos pueden contribuir a mejorar los sistemas de alerta temprana y proporcionar un apoyo dirigido a los agricultores. Actualmente, muchos agricultores nigerianos carecen de acceso a pronósticos científicos sobre brotes de plagas y condiciones climáticas, confiando en cambio en conocimientos tradicionales. Las nuevas simulaciones podrían ofrecer mejores recomendaciones de siembra y facilitar la gestión preventiva de plagas, algo que anteriormente resultaba complicado de implementar.

Para asegurar que los agricultores se beneficien de estos hallazgos, la información debe difundirse a través de servicios de extensión agrícola, programas gubernamentales y organizaciones agrícolas locales. Soluciones digitales como sistemas de alertas por SMS, aplicaciones agronómicas o el Internet de las Cosas podrían ayudar a comunicar recomendaciones en tiempo real directamente a las fincas. A largo plazo, horarios de siembra ajustados, métodos de cultivo mejorados y un monitoreo específico podrían reducir las pérdidas de rendimiento y fortalecer la seguridad alimentaria.

Asimismo, los agricultores en Nigeria enfrentan múltiples desafíos, como el cambio climático, el crecimiento poblacional, los conflictos y la creciente propagación de plagas y enfermedades, que amenazan su seguridad alimentaria. En este contexto, las herramientas científicas son esenciales para ayudar a los agricultores a integrar la previsión de riesgos climáticos y el control de plagas en sus prácticas. Más allá de Nigeria, estos hallazgos podrían beneficiar a otras regiones de África subsahariana con sistemas agrícolas similares dominados por pequeños agricultores.

Sin embargo, para que estas innovaciones tengan éxito, es necesario un cambio de percepción. Muchas comunidades no asocian los desafíos agrícolas relacionados con el clima con factores medioambientales. Aumentar la conciencia sobre el cambio climático, sus causas y la gestión sostenible de plagas, junto con mejorar el acceso a sistemas de alerta temprana, podría ayudar a unir el conocimiento tradicional con la ciencia moderna y facilitar el desarrollo de políticas para la adaptación al clima y la seguridad alimentaria en África subsahariana.

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Diario obrero y republicano fundado el 14 de Abril de 2006.