
El sistema de Autorización Electrónica de Viaje (ETA) del Reino Unido ha comenzado su expansión, y a partir del 2 de abril de 2025, todos los viajeros de la Unión Europea (salvo los ciudadanos irlandeses), del Espacio Económico Europeo (EEE) y de Suiza necesitarán la aprobación del ETA para ingresar al país. Este movimiento se enmarca dentro de una tendencia más amplia en la política migratoria del Reino Unido, que busca establecer un control más estricto sobre la entrada de extranjeros en su territorio.
Este sistema se volvió obligatorio para los viajeros de Estados Unidos, Canadá y Australia el 8 de enero de 2025, tras su implementación en noviembre del año anterior para ciudadanos de Bahréin, Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. La medida ha suscitado diversas opiniones, dado que plantea interrogantes sobre la flexibilidad y la accesibilidad para los ciudadanos de países que, a menudo, enfrentan restricciones similares en otras partes del mundo.
Proceso de solicitud del ETA
Los viajeros interesados pueden solicitar la exención de visa a través de una aplicación móvil oficial, disponible en el sitio web del gobierno del Reino Unido, o mediante un formulario en línea. El costo de esta autorización es de £10 (€12) a partir de hoy, aumentando a £16 (€19) desde el 9 de abril. Para completar la solicitud, se requiere un pasaporte válido, una dirección de correo electrónico y un medio de pago aceptado, como tarjeta de crédito, tarjeta de débito, Apple Pay o Google Pay. No es necesario introducir detalles del viaje, lo que podría facilitar el proceso para muchos.
Se aconseja a los viajeros que realicen la solicitud al menos tres días hábiles antes de su viaje. Una vez que se complete el proceso, el ETA se vinculará digitalmente al pasaporte, lo que elimina la necesidad de presentar documentación adicional al ingresar al Reino Unido. Sin embargo, han surgido confusiones, especialmente entre los ciudadanos británicos con nacionalidad dual, sobre si deben o no solicitar el ETA.
Teóricamente, los ciudadanos británicos con múltiples nacionalidades no deberían necesitar un ETA y podrían viajar al Reino Unido con el pasaporte que elijan. No obstante, aquellos que opten por usar su pasaporte de la UE se enfrentan a un proceso poco claro para solicitar el ETA, lo que complica aún más la situación. La aplicación del ETA requiere declarar cualquier otra nacionalidad, pero el menú desplegable no ofrece la opción de seleccionar «ciudadano británico». Esto podría llevar a los solicitantes a proporcionar información errónea, un escenario poco deseable en cualquier contexto.
Cuando Euronews Travel consultó a un asesor del Ministerio del Interior sobre esta confusión, la respuesta fue evasiva. Aclararon que los ciudadanos con nacionalidades británica e irlandesa no necesitan un ETA, pero resaltaron la necesidad de presentar un pasaporte válido o un certificado que acredite el derecho a residir en el Reino Unido. Si un viajero no posee ninguno de estos documentos, se le recomendó solicitar un pasaporte británico o un certificado de derecho de residencia, lo que implica costos y tiempos de espera significativos.
El proceso de renovación de un pasaporte del Reino Unido desde el extranjero cuesta £101 (€123), mientras que obtener un certificado de derecho de residencia conlleva una tarifa de £550 (€658). Ambas gestiones requieren semanas de espera y, en un contexto donde muchos países buscan facilitar el movimiento de personas, estas exigencias podrían ser vistas como limitantes para aquellos que deseen visitar el Reino Unido.