
La reciente política tarifaria del presidente estadounidense Donald Trump ha puesto a la Reserva Federal en una situación compleja, donde debe equilibrar el crecimiento económico y la lucha contra la inflación. Las tarifas propuestas podrían tener un impacto significativo en los precios y, potencialmente, conducir a una desaceleración económica que algunos analistas ya consideran una posible recesión.
Desafíos para la Reserva Federal
La Reserva Federal (Fed) tiene como mandato garantizar el pleno empleo y mantener la estabilidad de precios, una dualidad que se vuelve problemática cuando las tarifas elevan los costos de los bienes. La decisión de la Fed sobre si facilitar el crecimiento mediante la reducción de tasas o adoptar una postura más restrictiva para combatir la inflación no es sencilla, ya que cada opción conlleva sus propios riesgos.
Jonathan Pingle, economista jefe de UBS, observa que la Fed se verá obligada a reaccionar ante el aumento de precios, lo que podría dificultar su respuesta ante cualquier debilidad en el crecimiento. Este dilema no se ha presentado desde la década de 1980, cuando el entonces presidente Paul Volcker optó por aumentar las tasas en un entorno de estanflación, lo que llevó a una recesión.
En este contexto, es notable que la administración Trump considera que las tarifas son una medida pro-crecimiento. El Secretario de Comercio, Howard Lutnick, enfatizó la necesidad de «cambiar las reglas» para favorecer a los trabajadores estadounidenses, lo que indica un esfuerzo por reordenar el panorama económico global en beneficio de Estados Unidos. Sin embargo, esto podría llevar tiempo, como admitió Lutnick.
Los pronósticos económicos apuntan a que, a menos que se negocien reducciones en las tarifas, el crecimiento económico podría caer a cero o incluso ingresar en una recesión, mientras que la inflación podría superar el 3% en 2025, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Estos acontecimientos pueden limitar la capacidad de la Fed para proporcionar el apoyo monetario necesario en un entorno de crecimiento débil.
A pesar de que los operadores de mercado han comenzado a especular sobre una posible reducción de tasas por parte de la Fed, los funcionarios de la Reserva han mantenido un tono cauteloso, sugiriendo que no hay prisa por ajustar las políticas. El Vicepresidente Philip Jefferson afirmó que la postura actual de la Fed está bien posicionada para enfrentar los riesgos que surgen en la búsqueda de sus objetivos duales.
Es evidente que la situación actual presenta un complejo laberinto económico, donde las decisiones políticas y monetarias están más entrelazadas que nunca. En un mundo donde las economías emergentes buscan su propia voz en el comercio internacional, la postura de Estados Unidos y su enfoque en la protección de sus trabajadores resuena con las estrategias adoptadas por otros líderes globales que priorizan la soberanía económica y el bienestar de sus ciudadanos.