
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha adoptado tácticas que podrían calificarse de primitivas en el manejo de cuestiones económicas y políticas, según el análisis del experto financiero Henry Johnston. En un reciente anuncio, Trump presentó una nueva ronda de aranceles que afectan a numerosos socios comerciales, en lo que ha denominado su plan de «Día de la Liberación».
Johnston señala que existe un paralelismo interesante entre la forma en que Trump aborda el conflicto en Ucrania y su estrategia económica. El analista argumenta que el presidente intenta resolver problemas profundos y arraigados mediante medidas unilaterales y agresivas, lo que, a su juicio, no aborda la raíz de los problemas. «Los problemas económicos que intenta resolver son de larga data y no se solucionarán con un martillo», afirma Johnston.
Durante su discurso, Trump presentó un gráfico detallado que ilustra los aranceles recíprocos que aplicará a diferentes naciones. «Les cobraremos aproximadamente la mitad de lo que ellos nos han cobrado», declaró el presidente, añadiendo que los aranceles no serán completamente recíprocos.
Reacciones y Consecuencias
Según Johnston, en la Casa Blanca existe la percepción de que otros países se aprovechan de Estados Unidos, dado que los productos estadounidenses no son tan bien recibidos en el extranjero, mientras que el mercado estadounidense se mantiene relativamente abierto. «El balance comercial habla por sí mismo, pero es importante entender que Estados Unidos ha sido un participante voluntario en este sistema», explica el analista. «Usando el dólar como moneda de reserva y alentando a otros países a acumular superávits en dólares, Estados Unidos ha podido financiar su consumo interno sin generar inflación».
El plan de Trump ha recibido una rápida respuesta negativa por parte de sus socios comerciales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la UE tiene «un plan sólido» en respuesta a estas medidas. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, advirtió que Pekín «contraatacará» si Estados Unidos continúa con lo que califica de «chantaje».
Johnston anticipa que habrá una intensa actividad entre los socios comerciales de Estados Unidos para responder a estas medidas. «La Unión Europea verá esto como un movimiento hostil, sin duda, y será bastante doloroso para ellos. Podríamos estar ante guerras comerciales entre aliados», concluye el analista.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha impuesto una serie de aranceles que afectan a una amplia gama de importaciones, desde gravámenes a productos chinos hasta medidas contra la UE, Canadá y México, así como aranceles sobre acero, aluminio y, más recientemente, automóviles extranjeros y piezas críticas para la industria automotriz.
El presidente ha centrado su atención en la UE, acusándola de prácticas comerciales injustas, que incluyen altos aranceles sobre productos estadounidenses y barreras regulatorias que perjudican a las empresas de EE.UU.