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El diálogo entre Rusia y Estados Unidos parece estar en un punto muerto, según las declaraciones del vicecanciller ruso, Sergey Ryabkov. A pesar de que Moscú se muestra abierto a establecer contactos con la nueva administración estadounidense, hasta el momento no se ha concretado ninguna comunicación directa entre los líderes de ambos países.
Ryabkov informó a los medios que no se prevé una llamada telefónica entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mientras no haya un acuerdo o entendimiento sobre los temas a tratar. En la actualidad, las interacciones se limitan al nivel de las embajadas, lo que sugiere una falta de avances significativos en la relación bilateral.
Expectativas de diálogo y conflictos en Ucrania
Donald Trump, quien asumió la presidencia el pasado lunes, ha manifestado su disposición para reunirse con Putin lo antes posible con el objetivo de negociar una solución al conflicto en Ucrania. Desde el Kremlin, se ha indicado que Moscú está listo para dialogar y espera señales claras de la administración Trump.
El vicecanciller ruso reiteró que, como ha señalado el presidente Putin en múltiples ocasiones, Rusia está abierta a la conversación y a establecer contactos. Sin embargo, la falta de un marco claro para el diálogo plantea interrogantes sobre la viabilidad de estas intenciones.
En cuanto a la posibilidad de un primer encuentro cara a cara entre el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, y el nuevo secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Ryabkov dejó entrever que el futuro es incierto y que cualquier cosa podría suceder en las próximas semanas.
Trump ha prometido trabajar rápidamente para resolver el conflicto entre Moscú y Kiev, y ha asignado a su enviado para Ucrania, Keith Kellogg, un plazo de 100 días para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, el presidente estadounidense también ha amenazado con imponer nuevas sanciones a Rusia si esta no acepta un “acuerdo” que ponga fin a las hostilidades, aunque ha enfatizado que no busca perjudicar al país eslavo.
Las informaciones previas sugieren que el equipo de Trump está considerando un plan de paz para Ucrania que incluiría un alto el fuego en las líneas de frente actuales y la creación de una zona desmilitarizada de 800 millas patrullada por tropas europeas. Además, se espera que Kiev acuerde posponer sus aspiraciones de membresía en la OTAN durante al menos 20 años.
Por su parte, Rusia ha insistido en que las hostilidades solo cesarán cuando Ucrania se comprometa a una neutralidad permanente, desmilitarización y desnazificación, subrayando la necesidad de que Kiev reconozca las “realidades territoriales sobre el terreno”. Moscú ha afirmado que siempre ha estado dispuesto a dialogar con Ucrania, pero que cualquier acuerdo debe incluir “acuerdos legales y fiables que eliminen las causas fundamentales del conflicto”.