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Cómo estar preparado ante la fatiga por el cambio de estación

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La astenia otoñal está causada por la aclimatación del cuerpo a la nueva estación, al frío y a la reducción de las horas de luz. Esta alteración se manifiesta con síntomas tanto físicos como psíquicos: debilidad generalizada, somnolencia, cansancio físico, bajo estado de ánimo, dificultad para la concentración, apatía e irritabilidad.

La disminución de las horas de luz, de la presión atmosférica y de las temperaturas influyen en nuestro cuerpo, pudiendo llegar a afectar a nuestra salud. Por ello resulta vital seguir esas pautas alimenticias adecuadas, que deberíamos seguir siempre, pero que solemos perder durante el verano.

Con la ayuda de unos hábitos nutricionales saludables tendremos un organismo fuerte que nos hará más resistentes a este tipo de cambios.

La pauta esencial es llevar una alimentación sana y equilibrada, adaptada a nuestro organismo y no al contrario, que incluya todos los nutrientes necesarios esenciales y que garantice el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Gracias a una dieta basada en las comidas a las que nuestro sistema digestivo se ha adaptado durante millones de años, se puede mantener una adecuada producción de neurotransmisores, capaces de regular emociones y nuestro estado de ánimo. Asimismo, en la nutrición está la clave para hacer frente a la astenia otoñal, los catarros, la gripe y a esa depresión postvacacional.

Deberíamos reeducarnos para consumir los alimentos propios de la temporada, ya que son los que se van a encontrar en su momento óptimo de consumo, los que pueden ser cultivados de forma ecológica y además los que encontrarás a mejor precio.

Durante el otoño destacan frutas como las naranjas, las chirimoyas o los caquis; verduras como las calabazas, coliflores o lombardas y castañas, entre otros alimentos.

Otro aspecto importante es estar en forma, esencial para llevar un estilo de vida saludable, puesto que la actividad física aumenta la secreción de hormonas que nos ayudan a sentirnos mejor y a relajarnos y que fomentan la producción de la libido.

Por último, establecer horarios fijos para acostarnos y levantarnos para respetar el mínimo de 8 horas diarias de sueño. Dormir es el mejor antídoto contra los cambios de humor repentinos y contra el mal humor por la astenia otoñal.

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José Godino Cuello es Licenciado en Medicina, especialista en aparato digestivo, nutrición, y cirugía endoscópica de la Obesidad por el método POSE.