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La concurrida ceremonia de iluminación del árbol de Navidad en la ciudad siria de Alepo, ha sido sacudida por una explosión a pocos metros de la multitud reunida.

Medios sirios reportan que no ha habido víctimas mortales, pero la mayoría de las personas que se encontraban en el lugar de los hechos ha huido de inmediato de la plaza. Según algunos testigos, no estaban seguros si la explosión fue producida por el lanzamiento de un mortero o por un dispositivo.

En el momento de la detonación, cientos de personas celebraban la iluminación del primer árbol de Navidad en la ciudad, desde que fue tomada por los terroristas en el 2012. Las casas colindantes estaban adornadas con banderas sirias y rusas en una celebración simbólica del retorno a la normalidad, tras la liberación de Alepo por las tropas gubernamentales a principios de diciembre.

Siria se ha caracterizado por la convivencia pacífica entre las minorías religiosas que se dan en el país. No es casual que –al igual que ocurrió en Iraq– haya sido objetivo de las falsas “primaveras árabes” -articuladas y financiadas por occidente y los gobiernos tétricos de Qatar y Arabia Saudí- uno de los pocos países en la zona dónde se da un gobierno aconfesional y respetuoso con las diferentes creencias religiosas.

Desde el principio se intentó intoxicar la información relacionando las “revueltas” con problemas religiosos, cuando la realidad es que en Siria siempre se han respetado las minorias cristianas, así como las diferentes ramas del islam que se practican, aún siendo un país de población mayoritariamente sunní.

A estas alturas parece muy evidente que la religión tiene poco que ver con unos fanáticos terroristas que la utilizan como escudo para cometer sus atrocidades.

Lola Soria
Lola Soria es licenciada en historia, natural de Barcelona y residente en Almería. Ha trabajado como cooperante en Nicaragua y es miembro de la Comisión del Centenario de la Revolución Socialista de Octubre.