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Colonel Cassad | Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

Como cabía esperar, el asesino del embajador ruso Karlov fue solo un instrumento en manos de otras fuerzas. Ayer, Al-Nusra y compañía asumieron la autoría del asesinato de Karlov

La coalición armada “Dzheish al-Fath”, en la que entra el grupo extremista “Dzhebhat ash-Sham” (conocido anteriormente como Dzhebhat al-Nusra”, prohibida en Rusia), asumió la responsabilidad por el asesinato del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov. En su página han publicado la copia de la declaración de esta alianza de grupos extremistas que actúan en Siria, en la que se declaran autores responsables del crimen cometido en Ankara.

“Dzheish al-Fath” comprende una coalición de combatientes de diferentes grupos terroristas, en la que el grupo islamista “Dzhebhat ash-Sham” representa la facción principal. Entre otros grupos que componen ese “ejército de conquista”, está la delegación siria de al-Qaeda Dzhebhat Fatah ash-Sham” (antiguo Frente al-Nusra), “Dzheish-al-Muhadyidin val-Ansar” y grupos compuestos del brazo sirio de los “Hermanos musulmanes”. Además en ese “Ejército de conquista” entrarían grupos más “moderados”.

1. Este reconocimiento genera a Turquía determinados problemas. Por una parte, Turquía acordó conjuntamente con Rusia e Irán, hacer frente a al-Nusra, como integrante de “Dzheih al-Fath”. Pero por otro lado, dentro de ese mismo “Ejército de conquista” están integrados otros grupos como por ejemplo “Dzhund al-Aksa”, quien no hace tanto desatara una carnicería fratricida en Idlib, en la que murieron decenas de comandantes de los “verdes” y hasta 150 combatientes. Pero lo más importante es que en esa coalición está integrada “Ahrar-ash-Sham”. Es un grupo equiparable en posibilidades a Al-Nusra que ha tomado parte activa en los combates de Alepo. Al mismo tiempo los combatientes de “Ahrar-ash-Sham” desplazados desde Idlib y Latakia han tomado parte y lo siguen haciendo, en la operación turca conocida como “Escudo del Éufrates” y no es considerada organización terrorista por los turcos. Resulta entonces que Turquía se ve en una situación extremadamente incómoda: Por un lado proclama la intensificación de la lucha contra al-Nusra, mientras que por otro lado los grupos aliados a esa misma al-Nusra están actuando conjuntamente con las tropas turcas en el norte de Siria. Esa es la colisión de intereses actual. Y ya se sabe que no se puede estar un poco embarazada.

2. Evidentemente, tampoco en este caso es obligatorio que la decisión sobre el atentado contra el embajador ruso la adoptasen los dirigentes de los combatientes. Además, teniendo en cuenta las relaciones entre los distintos grupos tampoco tuvo porqué ser una decisión consensuada. Pudieron haber sido simplemente organizadores indirectos, mientras que el encargo provino de sus patrocinadores. Cabe recordar que Turquía solo controla a una parte de los “verdes”. Arabia Saudí, Catar y Kuwait siguen siendo los principales mecenas de los “verdes” y los garantes principales de los contratos de armamento para cubrir sus necesidades. Está también Jordania, que respalda a los verdes en el sur de Siria y colabora estrechamente con los servicios de inteligencia norteamericano y británico. Así que no podemos descartar el que “Dzheih al-Fath” no fuese elegida así como así, puesto que si fueron sus combatientes los que realmente organizaron el asesinato el embajador, eso no solo representa un golpe contra Rusia, sino que saca a relucir la ambigüedad de la postura de Erdogan, quien quiere por un lado mantener el control sobre una parte de los terroristas, mientras por otra se inclina a la alianza con Rusia e Irán. Es una posición muy débil y de este modo se le asesta un golpe más que evidente. La versión de que habrían sido los seguidores de Gülen, objetivamente es más beneficiosa para Erdogan, ya que puede achacar todo a los conspiradores externos e internos y aludir a la mano de los EE.UU., rehuyendo la cuestión de sus continuados contactos con las organizaciones terroristas.

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3. Claro que de Erdogan ya se ha logrado que comience a combatir al Daesh y prometa luchar contra al-Nusra. Con el consiguiente trabajo diplomático, se podría conseguir que se convenciese de que “Ahrar-ash-Sham”, también debería ser incluida en la lista de “terroristas no moderados”. Pienso que estas cuestiones saldrán a relucir en las futuras negociaciones entre Rusia y Turquía, en las que Rusia como es lógico está interesada en que Erdogan no solo maldiga a los terroristas, sino que emprenda determinados pasos contra ellos: Una calle con el nombre de Karlov y otras señales de atención están muy bien, pero aquí lo principal es aniquilar a figuras concretas y organizaciones implicadas en la muerte de Karlov. Esto es algo que podría amenazar el “Escudo del Éufrates”, pero aquí todo en gran medida dependerá de hasta qué punto será capaz Rusia de presionar a Erdogan para que castigue a todos los culpables. Después de todo, podría limitarse a acabar, como demostración de fuerza, con algunos jefes de al-Nusra y figuras directamente implicadas en el asesinato del embajador. Pero en lo que respecta a “Ahrar-as-Sham” también sería conveniente hacer a los turcos las preguntas correspondientes. Los “activistas” sirios relacionados con los combatientes, al tomar conciencia de las posibles consecuencias, ya se han lanzado a todo correr a desautorizar las informaciones sobre la autoría de “Dzheish-al Fath”.

4. Cabe tener en cuenta una última cuestión. Los idiotas que se apresuraron a alegrarse por el asesinato de Karlov, y no fueron pocos los que lo hicieron en especial en Ucrania, en esencia se han convertido en aliados informativos de la al-Qaeda siria.