Opinión

laRepublica.es no es imparcial

06/05/2015
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laRepublica.es no es imparcial

Este diario se ha caracterizado siempre por decir las cosas que otros nunca se atrevieron a decir. Hemos cargado con dureza desde nuestras páginas contra cualquier proyecto político que no se mojara y defendiera abiertamente a la clase trabajadora.

Fuimos el primer medio de tirada nacional que advirtió que Pablo Iglesias tenía intención de organizar un partido político, hoy conocido por todos.

Y fuimos los primeros en verle las orejas al lobo, criticábamos a Podemos cuando era una moda intocable, porque ni fue ni es un proyecto de clase, y porque por más que al principio engañaran a líderes tan comprometidos como Diego Cañamero, Podemos nunca ha sido una herramienta útil para acabar con el modelo capitalista.

Como también fuimos los primeros en cargar abiertamente contra el pacto de gobierno IU-PSOE en la Junta de Andalucía, contra ese engendro que tanta factura le ha pasado a Izquierda Unida, y que por más que algún Secretario General se alterara, nunca fue un pacto de izquierdas, como nunca fue útil para el conjunto de la clase obrera.

Hemos criticado la paz social y el entreguismo de Comisiones Obreras, como hemos defendido la lucha de sus comités de empresa.

Y conforme va pasando el tiempo, se va demostrando, que los que predicábamos en el desierto llevábamos cierta razón. El pacto andaluz sólo ha servido para desangrar Izquierda Unida, como Podemos sólo ha servido para apaciguar la lucha social en la calle en el momento más duro de la crisis capitalista.

Nos hemos diferenciado siempre por tener un proyecto emancipador muy claro que promover, si teníamos que elegir entre intereses capitalistas y obreros, nosotros lo hemos tenido siempre meridianamente claro, aunque para algunos La Sexta y Cuatro fueran medios mucho más revolucionarios.

Por eso, desde estas líneas, y aprovechando que nos tachan de imparciales, digo con orgullo que laRepublica.es, el medio que tengo la suerte de dirigir, no es en absoluto imparcial.

Nosotros somos parciales, nos mojamos con los nuestros, y ante ese mantra de la imparcialidad levantamos la bandera del compromiso.

Compromiso con la clase trabajadora, con la que ha luchado contra el cierre de CocaCola, con la que exige derechos en Correos, con los que se han bajado de las escaleras para luchar contra el gigante Movistar y con los mineros asturianos que se subieron al monte para defender su dignidad.

Nos hemos comprometido y hemos escrito a favor de los desahuciados y no de los desahuciadores, porque no somos imparciales.

Hemos defendido la Corrala Utopía y la lucha de la PAH, porque por nuestra sangre corre sangre obrera, y frente al acoso mediático, en laRepublica.es se pueden encontrar voces de apoyo a esa causa tan justa como es el derecho a una vivienda digna.

Nos hemos desvivido clamando por la unidad de la izquierda, y reclamando más apoyo a las Marchas de la Dignidad, que hasta la fecha parece ser el único proyecto realmente vertebrador de toda la izquierda de este país.

Nos hemos mojado apoyando al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, al gobierno cubano, hemos denunciado el golpe de estado fascista en Ucrania cuando a algunos aquello les parecía una revolución, hemos mostrado nuestro compromiso con los pueblos libres de la tierra, como hemos denunciado, sin tapujos, los genocidios perpetrados por Occidente en Libia, Siria o Palestina, entre otros muchos.

Nos hemos mojado ideológicamente, somos de izquierdas, somos republicanos, somos socialistas, y no somos, ni seremos nunca, imparciales.