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Cuando hace 4 años veíamos indignados los videos que llegaban de Lvov en días como el de mañana, donde podían verse a los ultranacionalistas seguidores de Bandera agredir verbal y físicamente a los veteranos de guerra que acudían a honrar la memoria de sus compañeros caídos por liberar a Ucrania del nazismo, pocos podían imaginar a la vertiginosa velocidad a la que se iban a desarrollar los acontecimientos. Unos meses después, esos mismos cabezas huecas y miles como ellos, protegidos por sus patrocinadores ahora en el gobierno, aterrorizan a todo aquel que se atreva a conmemorar la Victoria sobre el fascismo, solo que ahora no es un fenómeno propio de sus feudos en la región de Galitzia o Ivano-Frankovsk, sino que se ha extendido a todo el territorio controlado por la Junta de Kiev.

En cualquier ciudad de Ucrania, salir con alguno de los símbolos propios de la Victoria, como una simple cinta de San Jorge y no digamos ya con la bandera de la Victoria, significa jugarte la integridad física, tengas la edad que tengas, 12 u 82, ante la pasividad policial ─quienes parecen tener la orden de no detener a nadie de la muchachada fascista, por más que le abran la cabeza a algún anciano. Con impunidad total, amenazan en las redes a todo aquel que pretenda salir mañana, día de la Victoria. ¿Qué se puede esperar de un gobierno que ha dejado totalmente impune el salvaje asesinato, hace justo 3 años, de decenas de civiles inocentes, quemados vivos y rematados en el suelo al tirarse de las ventanas, en la Casa de los sindicatos de Odesa?

Nosotros no podemos esperar nada, aunque la Europa democrática tan preocupada de la defensa de los derechos humanos, espera que organicen el festival de Eurovisión esta semana. También esperan que se sumen a las celebraciones de la Europa civilizada, conmemorando la Victoria el 8 de mayo y no el 9 como la salvaje y totalitaria Unión Soviética, con las europeas amapolas de fondo.

Veamos ahora cómo han adornado la nueva capital del Reich en estas fechas tan señaladas.

Los nuevos héroes libertadores del fascismo nada tienen ya que ver con los cientos de miles de soldados soviéticos que cayeron en suelo ucraniano.

Ahora son soldados estadounidenses y canadienses de origen ucraniano…

Tártaros de Crimea, a los que han reconvertido en ucranianos, siendo que faltaban aún 11 años para que nominalmente Crimea pasase a formar parte de la Ucrania soviética…

Esforzadas enfermeras banderistas…

Cuando los héroes son tan famosos que no pueden ocultar que pertenecieron al ejército soviético, puesto que no hay fotos donde vistan con otro uniforme, se convierten ─agárrense a sus butacas─ en soldados de las “Naciones Unidas”…

Y los protagonistas de todo el circo. Los aguerridos colaboracionistas de los nazis, miembros de la UPA-OUN, ocupando la mayor parte de la plaza Nezalezhnosti.

Para completar el idilio también hay carteles en las calles donde vemos a un veterano soviético estrechar la mano de un fascista banderista, donde puede leerse: 8 de mayo, día de la memoria y la reconciliación. Vencedores sobre el nazismo.

Pues ya hemos visto lo que pasa en un país donde gobiernan los que perdieron la guerra cuando llegan las fechas de celebrar su “Victoria”.