Economía

El acceso a la financiación, un problema nacional

octubre 16, 2017
Israel Guerra

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El acceso a la financiación, un problema nacional

En tiempos de bonanza económica, allá por el ya lejano principio del nuevo milenio, los bancos y principales entidades financieras urdieron un maléfico plan, a imagen y semejanza de los peores cuentos de reinos invasores para quedarse con las riquezas del pueblo.

El maquiavélico, pero sencillo plan urdido, consistía en atar a los ciudadanos a préstamos de todo tipo, ofrecidos con una facilidad asombrosa, sin demasiadas exigencias, para años más tarde, con la explosión de la burbuja inmobiliaria, cerrar el grifo del crédito, iniciar la crisis económica, que imposibilita el pago de los mencionados préstamos y quedarse con los inmuebles asociados al pago.

Esto tiene una repercusión catastrófica para el conjunto de la sociedad, que ve cómo las familias tienen que hacer frente a varios préstamos: el coche, la hipoteca, los electrodomésticos… y sus ingresos han bajado drásticamente por la falta de crédito que golpea a las pymes y autónomos, verdadero sostén de la economía nacional.

Las familias no pueden llegar a fin de mes y la pequeña y mediana empresa, cuyos propietarios, emprendedores y empresarios cayeron en la misma trampa tampoco, ya que pidieron préstamos para que sus negocios tuvieran la mejor maquinaria, las mejores instalaciones, etc., para asegurarse una buena producción con la que labrar el futuro de la compañía.

Pero al no haber dinero en circulación, tanto por la acumulación de este por las grandes entidades financieras como por parte de una pequeña parte de la población acaudalada, no se pueden realizar compras, el consumo se detiene y las empresas, sobre todo la pequeña y la mediana empresa, debe detener su producción, comenzando un deterioro imparable del tejido industrial.

Una espiral que, si no se detiene a tiempo, y parece que no hay voluntad política para ello, terminará contagiando a las grandes empresas y avocando definitivamente a todo el país a un final con tintes apocalípticos.

Una vía de escape para el apocalipsis

Qué podemos hacer, por tanto, por nosotros mismos, ya que la ayuda no va a venir por parte de los poderes del estado ni mucho menos por parte de las élites financieras, para poder hacer frente a esta situación económica que concierne a todos los ciudadanos.

Pues no queda otra que saltarse en la medida de lo posible el control financiero que ejercen sobre nosotros estos poderes económicos, recurriendo a las agencias que se dedican a unificar préstamos personales en agencias como la que se presenta a través de la plataforma web GE2010, una solución altamente eficaz al enorme problema de enfrentarse a múltiples pagos mensuales.

Esta agencia cuenta con un personal altamente cualificado para conseguir las mejores prestaciones en la reunificación de deudas que necesitan sus clientes. Con el agrupamiento de deudas que esta agencia consigue, las familias o los empresarios endeudados podrán disminuir drásticamente sus cuotas mensuales en un solo pago, bastante más disminuido que la suma de todos los préstamos existentes.

Estas agrupaciones se suelen realizar en torno a un préstamo hipotecario, y para ello se ha de contar con una nómina o la declaración de bienes patrimoniales que avalen este nuevo préstamo a imagen y semejanza de cualquier otro préstamo hipotecario, pero con la enorme ventaja de la susodicha disminución de la letra mensual.

Esto lleva como contraparte del alargamiento del tiempo para lograr la liquidación de la deuda, pues a la suma de todos los préstamos hay que añadirle los gastos de gestión y el interés por aumentar el tiempo a pagar la deuda.

Con estos pros y contras hay que tener muy claro si realmente lo que queremos o necesitamos es reunificar deudas y alargar el periodo de pago y los intereses, o por el contrario somos capaces de aguantar un poco más en esta situación de precariedad, pero tener la garantía de que en algunos años nos quedaremos libres de alguno de estos préstamos que nos asfixian y podremos respirar en un corto periodo de tiempo.

Es una solución muy efectiva y aconsejable para aquellas familias o empresarios con varios préstamos de larga duración, que viven en estos momentos la situación crítica de la mayoría de los españoles, y que no pueden hacer frente a pagos tan diversificados sin tener que sacrificar algún elemento de necesidad básica, como la luz, el agua o el alquiler de la vivienda o, en el caso de la Pymes, poder pagar a los proveedores, empleados y evitar que la empresa caiga y todos estos años de lucha no hayan servido para nada. Reduciendo la cuota total a pagar, las posibilidades de que la empresa no se declare en banca rota y pueda seguir con su producción crecen exponencialmente.

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