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Uno de los aspectos fundamentales para la práctica del running es saber elegir las zapatillas deportivas más adecuadas. Una buena elección repercutirá en gran medida en el rendimiento y la comodidad a la hora de correr. De ahí que al comprar zapatillas deportivas haya que tener en cuenta una serie de factores.

El uso

Antes de decidirnos por unas zapatillas u otras hay que tener claro el uso que se les va a dar. ¿Serán unas zapatillas deportivas de entrenamiento?, ¿o se usarán más bien para la montaña o para hacer senderismo? Y en cuanto al running, ¿le daremos un uso ocasional o nos estamos preparando para alguna competición deportiva?

 

El mercado actual nos ofrece zapatillas deportivas con características especiales para el uso que les vayamos a dar. Está claro que no es lo mismo querer disponer de unas zapatillas para salir a correr de forma esporádica que otras para preparar una maratón o hacer otros ejercicios.

 

Por tanto, cuanto más específico sea el uso que se le dará a la zapatilla y más conscientes seamos de ello, más partido se le podrá sacar. No hay pues que lanzarse a la primera zapatilla que aparezca en el catálogo por muy buenas características que esta tenga, ya que tal vez no se ajustarán a nuestras necesidades.

La pisada

Conocer nuestra pisada es otro de los aspectos a tener en cuenta antes de comprar la zapatilla de deportes que mejor se adapta a nosotros. En las tiendas especializadas de running es muy probable que nos hagan la siguiente pregunta: ¿qué tipo de pisada tiene: neutro, pronador o supinador?

 

Si la zapatilla deportiva no se adapta desde el principio a nuestra pisada, es muy probable que en poco tiempo tengamos que cambiarla por otra. Sobre todo porque en un plazo corto de tiempo no se ajustará bien a las características del pie y resultará incómoda incluso para caminar.

 

Tanto es así que el uso excesivo de una zapatilla deportiva inadecuada puede llegar incluso a provocar lesiones en el corredor con el paso del tiempo. En realidad, no suele ser habitual, pero sí algo a tener en cuenta. De ahí que la pisada sea un elemento fundamental para comprar las mejores zapatillas deportivas.

 

La técnica y el peso

La técnica en cada corredor suele ser diferente y se asocia con el concepto de amortiguación. ¿Qué quiere esto decir? Pues que un corredor que tenga una buena técnica de running no necesitará unas zapatillas deportivas de gran amortiguación. Este último elemento, por tanto, será muy importante para los corredores noveles.

 

Eso sí, unas zapatillas bien amortiguadas nos permitirán correr de forma cómoda y sin molestias. Pero todo también dependerá del peso del corredor. Alguien que tenga un peso de 100 kilos no podrá usar las mismas zapatillas que aquel que solo pese 70 kilos, ya que la pisada y la amortiguación no serán las mismas.

 

Por cierto, el peso de las zapatillas también es un aspecto a tener en cuenta. Correr con zapatillas pesadas no sirve de nada y suele acarrear algunos problemas de comodidad a corto y medio plazo. De ahí que, en la medida de lo posible, hay que evitar aquellas zapatillas deportivas que pesen más de 300 gramos.

El drop

Los aficionados al mundo del running conocerán el significado del término drop. Se trata de la diferencia de altura que existe entre el talón y la puntera de la zapatilla para correr. En la actualidad, se pueden encontrar zapatillas que oscilan entre los 4 y los 6 milímetros de diferencia entre el talón y la punta.

 

Lo que quiere decir que se trata de un drop bajo en comparación con el que se podía encontrar hace unos años (8-12 milímetros).

 

Cuanto mejor corramos (mejor técnica se tenga), menor podrá ser el drop de las zapatillas para correr. Por tanto, por muy de moda que esté el drop bajo los corredores noveles deberían usar uno más bien alto para que la zapatilla sea la más adecuada a su técnica de running.

Conclusiones

Además de estos tecnicismos, hay una serie de factores que resultan básicos a la hora de comprar las zapatillas deportivas más adecuadas. Por un lado, es importante que los dedos y el empeine estén cómodos y sin ninguna opresión. Para ello, nada mejor que elegir la talla que mejor se ajusta al pie que, en este caso, tendrá que ser un poco más grande que el calzado habitual.

 

Al probarnos las zapatillas hay que comprobar que los pies tienen espacio suficiente para evitar las temidas rozaduras. Pero al mismo tiempo no deben bailar dentro de la zapatilla. En definitiva, el pie tiene que estar cómodo dentro del zapato.

 

Por otro lado, al elegir las zapatillas para correr hay que verificar que la suela sea blanda y permita el movimiento natural de los pies. Si el material de fabricación es muy duro o muy grueso, no serán muy recomendables para la práctica habitual o para aquellos que se inician en el running.

 

Periodista vasco cuyas historias han abordado todo lo relacionado con el mundo del marketing y las nuevas tecnologías.