Sociedad

La soluciones más eficaces para terminar con los graffitis

06/08/2020

La soluciones más eficaces para terminar con los graffitis

Hablamos de algunas formas de terminar con esos graffitis que afean nuestras fachadas y nos hacen gastar mucho dinero para mantenerlas siempre presentables, algo especialmente importante en la mayoría de las ciudades españolas. Sigue leyendo e infórmate sobre cómo acabar de una vez por todas con ellos.

La situación

No cabe duda de que los graffitis se han convertido en un verdadero problema para los vecinos de determinadas zonas de muchas ciudades ni de que, muchas veces, las administraciones no se esfuerzan lo suficiente por atajarlo, como pone de manifiesto el hecho de que algún medio de comunicación ha denunciado que la limpieza de graffitis en Valencia se reduce a la mitad mientras muchos habitantes de su centro histórico tienen que gastar su dinero en mantener limpias sus fachadas.

Y no se trata de un problema que afecte solo a los valencianos, sino que es muy fácil ir paseando por cualquier ciudad de nuestro país y asistir a un sinfín de murales ubicados tanto en fachadas de edificios de viviendas particulares como en monumentos históricos, costosas puertas de madera e incluso en muchas de las construcciones más singulares del municipio en el que nos encontremos.

Es decir, que de lo que estamos hablando es de un problema prácticamente generalizado en las ciudades españolas y del que, lamentablemente, no podemos librarnos fácilmente debido a la pasividad que muestran muchas administraciones al respecto y a la imposibilidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de perseguir a quienes los hacen porque, evidentemente, su trabajo abarca a muchos más ámbitos.

Las soluciones

La pintura antigraffiti

En consecuencia, no puede más que decirse que el trabajo de luchar contra esas pintadas que, indudablemente, afean las fachadas de nuestros negocios y edificios residenciales es nuestra, motivo por el que es mucho más que recomendable tomar medidas para que puedan ser limpiadas fácilmente y sin tener que pintar continuamente.

Al respecto, es de considerar la existencia de una pintura antigraffiti que destaca porque, una vez aplicada, impide que nuestra fachada absorba la que utilizan los vándalos y sea posible eliminarla de una forma muy simple, pues basta con aplicar agua sobre la pintada y ver cómo desaparece.

En efecto, más que de una pintura, de lo que se trata es de un barniz especialmente ideado para que frotar nuestra fachada durante horas con disolventes u otro tipo de productos pase a la historia, dado que su aplicación supone interponer una potente capa protectora entre el spray de los vándalos y nuestra pared y facilitarnos de sobremanera la tarea de limpieza.

De esta forma, aunque evidentemente no podamos hacer que quienes se dedican a realizar grafitis desistan de sus propósitos, sí que conseguiremos que ni su pintura en spray, ni sus rotuladores permanentes, ni ninguna otra pintura que esté elaborada con elementos similares penetren en la pared, lo que supone que su limpieza no nos ocupe más que unos minutos.

Además, es de considerar que la aplicación de la pintura antigraffiti de la que estamos hablando supone poder dejar de comprar disolventes y otros productos para ver nuestras fachadas limpias de pintadas, motivo por el que debe ser considerada más como una inversión de futuro que como un gasto (más aún a la vista del poco entusiasmo que ponen las administraciones en acabar con el problema).

La limpieza en profundidad

No obstante, hay ocasiones en las que la sucesión de graffitis en una pared llega a suponer una acumulación de varios milímetros de pintura sobre ella, lo que impone que antes de poder ser aplicada sea necesario someterla a una limpieza profunda.

Para llevarlo a cabo, conviene conocer la existencia de ciertas empresas expresamente dedicadas a la eliminación de graffitis evitando daños en la superficie sobre la que estén hechos, independientemente de que se trate de una fachada o de un medio de transporte.

En este sentido, cabe decir que las empresas de las que hablamos suelen hacer uso de una serie de productos y técnicas específicas para la lucha contra los graffitis que tienen la capacidad de diluir la pintura y limpiar las pintadas en muy poco tiempo, algo esencial antes de proceder a la aplicación del barniz que acabamos de describir.

No en vano, lo cierto es que las empresas especializadas en la lucha contra las pintadas tienen cada vez más clientes y que hay alguna que otra que ha trascendido nuestras fronteras y a estas alturas operan en ciudades de Estados Unidos, Gran Bretaña o Australia, por poner solo tres ejemplos.

Y la razón de este crecimiento no está únicamente en la eficiencia y la rapidez que demuestran a la hora de terminar con los graffitis, sino que también hay que buscarla en el hecho de que los productos que utilizan para limpiarlos son 100% biodegradables y completamente inocuos para el medio ambiente y para el trabajador que los aplica, algo muy a tener en cuenta en unos momentos en los que lo ecológico tiene una enorme trascendencia.

No obstante, en el caso de que queramos hacer este trabajo por nosotros mismos, hay que tener en cuenta que las empresas de las que hablamos también comercializan los productos que utilizan, por lo que tenemos a nuestro alcance obtener unos resultados muy similares a los que obtienen los profesionales sin tener que llamarlos.

De hecho, en sus catálogos podemos encontrar productos especialmente indicados para la eliminación de grafitis en todo tipo de superficies, desde nuestras fachadas hasta los cristales de nuestros negocios, por lo que consultarles puede ser una excelente idea a la hora de acabar con algunos de nuestros problemas.

Así pues, no podemos concluir de otra forma que diciendo que la mejor forma de terminar con esos molestos graffitis de los que venimos hablando no puede ser otra que requerir el servicio de profesionales en el caso de que sea necesario y, una vez que hayamos visto limpia nuestra fachada, aplicar esa pintura antigraffiti que nos hará olvidarnos de disolventes, de horas de trabajo y, por supuesto, de tener que contratar a alguien para que se ocupe de las pintadas por nosotros.