Sociedad

Cerrajería, el oficio que une tradición y modernidad

15/11/2021

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Cerrajería, el oficio que une tradición y modernidad

Hay que remontarse hasta principios del siglo XIV para reconocer al oficio de la cerrajería como un trabajo de pleno derecho, aunque las primeras muestras de este arte datan de hace más de 3500 años en Babilonia y el Antiguo Egipto. Un ejercicio profesional que ha ido acompañando a la especie humana en su evolución y desarrollo de civilizaciones hasta los días de hoy, en los que los más avances tecnológicos se adaptan constantemente a este oficio para conseguir resultados más fiables, seguros y estéticamente atractivos.

El oficio de cerrajero ha sabido adaptar, como ninguna otra profesión, la tradición y el cariño por un trabajo artesanal con los avances tecnológicos más avanzados que constantemente la sociedad va desarrollando. Los maestros cerrajeros han sabido transmitir, de generación en generación, el valor artístico de este complejo arte, y las nuevas generaciones han sabido adaptar las tecnologías para desarrollar un producto cada vez más eficaz, sin perder el valor de la calidad.

A día de hoy, los cerrajeros actúan en un sector altamente competitivo. Como usuarios y clientes ocasionales de estos profesionales, se debe saber diferenciar entre aquellos que solo rebajan sus precios para acceder a los trabajos de aquellos otros que llevan a cabo las mejores reparaciones con garantía de calidad, sin inflar los precios de cerrajería o aprovechar las situaciones de emergencia.

Como acertar con un cerrajero de confianza

Como se ha comentado en la introducción de este artículo, el sector de la cerrajería está saturado. La enorme cantidad de empresas que ofrecen sus servicios hace que el usuario se vea perdido, sin saber a qué número llamar para que le solucione un problema con su cerradura.

Es muy importante no errar en esta elección, ya que de entre todos esos cerrajeros que se publicitan en carteles pegados en las farolas o con flyers en los buzones, hay más de uno que no son en absoluto profesionales. Son estafadores profesionales que se dan con bastante asiduidad en este sector, que lo que hacen son chapuzas, con grandes destrozos en las puertas a precios astronómicos y sin ningún tipo de garantía.

Para acertar con un cerrajero de confianza hay que llevar a cabo una investigación previa. Un estudio que deberá realizarse ahora, es decir, antes de que el problema o la urgencia surja y se cometa el error de, con las prisas, llamar al primer número de teléfono que caiga en las manos.

1.      Búsqueda de información

El primer y más importante paso antes de llevar a cabo la decisión de trabajar con un cerrajero será el de preguntar a amigos y familiares su experiencia personal, recibiendo las primeras referencias desinteresadas. También se visitarán foros especializados locales que hablen o señalen el trabajo de los cerrajeros de la zona. Del mismo modo, se podrá acceder a las webs de estos profesionales que actúen por la zona y comprobar que tienen comentarios en su site y que estos son positivos. Si no permiten esta opción, es posible que no sean de fiar.

2.      Analizar el trabajo, trayectoria, capacidad del cerrajero

Con una primera lista de los cerrajeros más recomendados, se procederá a analizar la información que ofrecen en su página web. Es posible, y será muy valorado, que ofrezca resultados con imágenes de trabajos ya realizados, explicando el procedimiento que se llevó a cabo para solucionar un problema determinado.

Habrá que buscar datos como el tiempo que llevan como profesionales (a más tiempo, más buenos se suponen que son). Es importante que posean un blog donde vuelquen los trabajos que hacen, datos e información del sector… de este modo, se podrá saber que son expertos en la materia. Que es una empresa familiar, de varias generaciones en el oficio, debería tener mucho peso en la decisión final.

Por otro lado, también se apreciará positivamente la variedad de trabajos que ofrecen. Por regla general, deberán de ser expertos en el cambio de cerraduras, en el arreglo de roturas, la apertura de todo tipo de puertas; apertura de puertas acorazadas, de persianas metálicas, de coches, de cajas fuertes…

Por último, se debería dejar reflejadas la posesión y uso de las últimas tecnologías en cerrajería, así como la formación continua de sus trabajadores y el reconocimiento de trabajos rápidos y eficaces gracias a estas herramientas.

3.      Servicios de urgencias 24/7/365

Es fundamental que posea un servicio de urgencias que atienda las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante todo el año. No se puede saber cuándo se van a perder unas llaves, se va a romper el bombín de la cerradura o esta ha sido forzada por un ladrón. Lo que sí hay que saber es que el cerrajero acudirá a la hora y el día que esto ocurra.

Es igualmente importante que no tarde demasiado tiempo en llegar al lugar de la incidencia, se estima que no debería tardar más de 20 minutos en aparecer. Por este motivo, es también importante la cercanía, que el cerrajero elegido se encuentre cerca de casa o del negocio que se posea.

La atención al cliente en este sentido también influye. El contacto telefónico debe ser rápido y directo, quien recibe la llamada de urgencia no debe ser solo alguien en una centralita, sino un cerrajero que comprenda la gravedad del problema y sepa hacer las preguntas oportunas para que el empleado vaya con toda la información en su poder, y actúe de forma inmediata. Además, de este modo, el cliente podrá saber antes de aceptar al cerrajero cuánto le va a costar.

4.      El precio

En último lugar, el precio, aunque como se dijo al principio de este artículo no es lo más importante. Si cumple con los requisitos mencionados durante todo este artículo no se debe esperar que sea el más barato, su trabajo tiene un precio que debe reconocerse, ya que tiene que mantener a sus trabajadores dados de alta, además de contar con el equipo y la formación adecuada.

Sin embargo, sí es importante que mantenga unos precios estables, y que no se inflen aprovechando la urgencia y la necesidad de sus clientes en momentos críticos.

Como norma general, no se debe llamar al más barato, ni tampoco al más caro, sino a aquel que mantenga un precio medio y lógico.