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Moreno Brenes: Otro de los imprescindibles que se marcha de IU y PCE

23/10/2017
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Moreno Brenes: Otro de los imprescindibles que se marcha de IU y PCE

Se acabó, por Pedro Moreno Brenes: Me voy del PCE y de IU, y sin molestar. Sin reproches ni desencanto, pero si con una profunda decepción humana ante ante aullidos que truenan y silencios que hieren. Y no me voy a ningún otro sitio, tengo mal oído para los cantos de sirena. Me voy porque algunos se han empeñado en que no quede nada donde quedarme. Pero mi historia es mía, es ínfima, prescindible, pero es mía y por eso no voy a renunciar a ella. Hace más de un año decía lo mismo en futuro, con alguna esperanza, y juro que me he dado a mismo mil excusas para no hacerlo, pero se me han acabado.

Y siempre hay una gota que colma el vaso, puede que no sea la más importante pero culmina un río de despropósitos. Esta foto dirigida a mi persona y otras «dedicatorias» de similar calaña son reflejo del punto de degeneración al que ha llegado esto; son algunas de las cosas que te tocan cuando se tiene la costumbre de pensar y hablar por cuenta propia. En general recibo comentarios de acuerdo o de discrepancia, tan saludables unos como otros siempre que se haga con respeto a las personas, incluido un servidor.

Siempre he tenido como regla en la vida lo que mantenía el gran teórico comunista italiano Antonio Gramsci: «la verdad siempre es revolucionaria».

Por escribir algo tan elemental como: «En una democracia, cumplir las leyes no es una opción, es una obligación», gente que no me conoce de nada me llaman fascista (los hay peores que el de la foto que me ponen, este al menos es ocurrente). Se lleva con resignación, ese es el niveL al que llegan. Me equiparan con los que mataron a mi abuelo y a centenares de miles de demócratas en este país. Es lamentable el clima de crispación y fanatismo al que se ha llegado, donde las ideas, el respeto y el diálogo se van a las alcantarillas del gruñido y de pisoteo de la ley, y la sedición se jalea desde una cruzada contra lo que llaman El «régimen del 78». Confundir una dictadura con una constitución democrático por la que tanto luchamos!!! Todo lo contrario a lo que debe ser un proyecto de izquierdas para el pueblo español.

Siempre ayuda el cariño de muchos que, incluso discrepando conmigo, rechazan estas miserias. Gracias mil

Me duele mucho más los silencios de otros, tan solícitos ellos para acudir raudo ante cualquiera que «mancille» a los adorados líderes de nuevo cuño. Y de los que callan y consienten, algunos a los que desde el más entrañable cariño, siempre he defendido y ayudado en la medida de mis posibilidades. Me duele el silencio de algunos dirigentes que asisten impasibles ante estas y otras cacerías, y como seres humanos, no se les revuelve las tripas ante insultos a quien, como otros muchos tantos, ha dejado todo lo mejor para que esta organización fuera un referente, incluso con riego de la salud tras años de lunes a domingo, de mañana a la noche, intentando que IU tuviera el primer alcalde de Málaga.

Nunca he demandado nada, nunca he vivido de esto, he dejado millares de horas que se las quitaba a mi familia, a mi ocio, a mi profesión, era lo que tenía que hacer según mi leal saber y entender. Pero si esperaba, en vano, al menos lealtad humana ante ataques de mala catadura de los que en su vida solo conocen el grito de la secta. Cosas de la vida.

No me voy a repetir; lo que pienso y defiendo, escrito y hecho está, deja rastro.

Estoy en el PCE y en IU desde que entré en el primero hace 40 años. He seguido por lealtad a mi mismo, a mi historia, a mis sentimientos, a lo que siento, y sobre todo al enorme honor de llamarme camarada de personas de una calidad humana fuera de lo común, pero todo tiene un límite, y ese ha llegado.

No reconozco al PCE en el que entré, leal con los trabajadores y con España, como una roca en la defensa de la justicia y de la democracia. Ahora veo un acelerado proceso a la marginalidad política, acentuado por un sectarismo y un populismo ajenos a nuestra cultura política, que lleva al galope a una absorción por PODEMOS.

40 años de militancia ininterrumpida se acaban. Me podéis creer si os digo que es una de las decisiones más difíciles de mi vida ya que mi compromiso político ha sido algo esencial en mi espacio vital. Me dejo jirones, una profunda decepción, pero también la alegría de haber luchado por mis convicciones en el partido con mayúsculas, el que luchó más contra la dictadura y fue decisivo para la democracia. No me arrepiento ni un ápice de haber estado en uno de los sitios más dignos para luchar por las libertades y el bienestar de mi pueblo.

Sigo creyendo que este mundo es profundamente injusto y que vale la pena dejarse la piel para cambiarlo. Ahí siempre estaré y en la defensa de los más débiles y de las causas nobles siempre me encontraréis. Abrazos fraternales.

Pedro Moreno Brenes