Sociedad

Moda: del uniforme cotidiano a la depuración del estilo contemporáneo

20/01/2021

author:

Moda: del uniforme cotidiano a la depuración del estilo contemporáneo

La moda no es sólo el espectáculo de excentricidades que impera en las pasarelas más fotografiadas del momento. Se trata de cómo nos vemos y cuánto queremos proyectar de nosotros hacia el exterior, guardando gran relación con nuestra propia filosofía y estilo de vida. Y aunque la globalización exija una constante renovación de nuestra imagen, existen fantásticas firmas que se amoldan a nuestro tiempo y, más aún, son capaces de pervivir.

Más que estética

A pesar de cuantos matices de excentricidad se confieran prejuiciosamente al mundo de la moda, la realidad es que su esencia convive con nosotros día a día y desde hace más tiempo del que puede parecer. El arte de la moda consiste no sólo en encontrar una redefinición estética de la ropa con la que vestimos nuestro cuerpo, sino en una depuración estilística de las preferencias contemporáneas de una sociedad en su era concreta. Se trata, por lo tanto, de una expresión más que ejerce el ser humano para con sus semejantes a fin de trasladar a ellos la idea de que, tan sólo con vestirnos, podemos representar nuestro estilo de vida, nuestra filosofía e incluso cómo somos.

A todo ello, además, debe incluirse un importante añadido que guarda estrecha relación con nuestro tiempo y su tendencia estética: el comercio online. Gracias a Internet, con miles de comercios de ropa online como El Ropero 1961, podemos adquirir prendas de marcas muy destacadas en el gremio, como lo son los zapatos Dolfie Paradise o los plumíferos y cazadoras Blauer. Dos firmas, de hecho, que dada su perfecta combinación de modernidad y estilo clásico se incardinan intemporalmente en nuestro armario preconizando un exhaustivo e incansable uso. Justamente, la línea atemporal donde la moda busca establecerse y que Internet ha hecho posible.

Contemporaneidad y globalización

Podemos entender el talante de una sociedad en su específico momento histórico gracias a la ropa que viste. No obstante, la amalgama de estilos que hoy concatena en todas las sociedades del mundo es una muestra del poder de alcance de la red. Es decir, de la predisposición a consumir todo tipo de información clasificada en distintos estadios temporales. En ese sentido, y ya desde hace unos pocos años, la ropa vintage ha calado entre los jóvenes de un modo asombroso, contando con numerosas anécdotas acerca de hijos pidiendo a sus padres la ropa que portaban en su juventud. Y es que la nostalgia es una de las sensaciones que más impera en la actualidad.

Aunque dicha nostalgia venga cargada de prejuicios peyorativos, no es más que una reacción colateral a la tensión que vive el mundo a nivel político, vital y socioeconómico. Asimismo, y lejos de cuantos amantes de la moda acuden a tiendas de segunda mano para hacerse con la ropa que fue tendencia hace veinte o treinta años, existen firmas, como las mencionadas Blauer o Dolfie Paradise, que saben acceder al tiempo idóneo con un estilo capaz de permanecer a lo largo de su curso. Algo que las marcas más pioneras del sector, y lejos del espectáculo de las pasarelas de moda, se obcecan en conseguir para poder satisfacer todas las necesidades de su público.

Del mismo modo, el papel que ha jugado Internet en todo esto no es otro que la globalización, cuyo papel en la mezcla de culturas y tendencias de todo el mundo nos ha permitido apreciar la moda de países que, posiblemente, no habríamos importado por otros medios. La red, especialmente sus datos gráficos en materia de imágenes y vídeos, es un escaparate viviente mediante el que apreciar cómo sienta un determinado tipo de ropa en un individuo que, por fortuna, pueda parecerse a nosotros. Y aunque el cariz cultural sea característico de muchas firmas, encontrando ejemplos de moda pensada en francés, en japonés e incluso en africano, algunas se adaptan a una sofisticada imparcialidad.

Del uniforme a la sostenibilidad

Una de las exigencias que más caracteriza nuestro tiempo, además de la eterna búsqueda de nuestro estilo y nuestra estética, es el valor que, por fin, hemos retornado al medioambiente. Por ese motivo, muchas firmas, como es el caso de Dolfie Paradise, han tratado de confeccionar sus productos bajo una premisa eco-amigable a partir de materiales reciclables. En este caso, la barcelonesa Dolfie utiliza plástico recogido en el mar mediterráneo, cáñamo y otros materiales reciclados como el algodón para fabricar sus zapatos. Con ello, encontramos un perfecto binomio entre sostenibilidad y calidad, indudablemente necesario para impactar lo más mínimo posible en un planeta que, poco a poco, parece ceder a la contaminación.

Por otra parte, Blauer, ubicada en Boston (EEUU) y siguiendo el ejemplo de la globalización antes mencionada, parte de la voluntad de preservar y renovar la tradición de la ropa norteamericana. Como bien indica en su declaración de intenciones, tratando de llevar el concepto de uniforme para un publico independiente y que demanda calidad y autenticidad. Prueba de su efectividad, ya a mediados de los años ’30, son las chaquetas impermeables que rápidamente adoptaron las fuerzas de seguridad, tales como la marina, el ejército o la policía, dada su gran calidad y diseño. Una visión del uniforme que, de hecho, se amolda totalmente a nuestra noción de la moda y su trasfondo asociativo el día de hoy.

La pervivencia de cuanto somos

Nuestro uniforme del día a día es la ropa que llevamos y que, además, varía en función de cómo nos sentimos. Por supuesto, cada individuo aborda su armario de un modo distinto. Aunque, realmente, cualquier tipo de predicción sea aquí un flaco esfuerzo para con la realidad de los hechos. En ese sentido, existe un gran público que, cuando tiene un mal día, no necesariamente viste ropa vieja y cómoda, sino que se atavía de sus mejores galas para levantar su ánimo.

La autoestima, por tanto, guarda gran relación con el estilo de ropa que, a lo largo de la vida, escogemos y descartamos. Nuestra proyección estética hacia el exterior puede ser tanto un muro como una expresión de lo que somos. Bien para salvaguardar nuestro carácter reservado desviándolo hacia un outfit llamativo, bien para, simplemente, portar el uniforme que caracteriza nuestra esencia. Pero, sea cual sea el estilo que al fin escojamos, nunca está de más saber que, gracias a marcas como Dolfie Paradise o Blauer, existe un estilo que permanece contra todo y se adapta a todo.